Consejos para el próximo presidente del Congreso


Oscar-Clemente-Marroquin

Yo creo que Pedro Muadi es una buena persona con sanas intenciones, pero necesita obviamente buena asesoría porque su novatez en política le puede causar problemas. El pasado sábado se publicó una entrevista con él que demuestra esa falta de entendimiento de lo que significa el nuevo cargo para el que fue electo, puesto que a mí me recordó aquel penoso caso en tiempos de Lucas cuando al licenciado Ovando se le eligió presidente de la Corte Suprema de Justicia y lo primero que hizo al dar declaraciones fue decir que le daba las gracias al general Romeo Lucas por haberlo designado para el puesto, pasando por alto que había sido el Congreso el que votó por él.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Algo muy similar se puede ver en esa entrevista, puesto que no sólo admite que la decisión de que él presida el Congreso fue del general Pérez Molina y la vicepresidenta Baldetti, dice además que su objetivo en el cargo será darle seguimiento a la agenda del Partido Patriota y, particularmente, la del presidente Pérez Molina. Pedro lo puede pensar y a lo mejor hasta estar decidido a que su presidencia sea la ejecutora de la agenda del Presidente, pero tiene que recordar que él no es representante en el Congreso ni del CACIF ni del PP, sino que formalmente, por lo menos, es representante del pueblo de Guatemala que es, nominalmente también, su único jefe en el desempeño de esa función.
 
  También los asesores de Pedro tendrían que decirle que si él dice que su función será impulsar tal o cual agenda, tendría que conocerla en detalle porque luego resulta que la reportera que lo entrevistó pregunta, acuciosamente, en qué consiste la agenda del PP y no obtiene una respuesta satisfactoria porque el futuro Presidente del Congreso le dice que la tendrá que revisar. La periodista tuvo también la inquietud de que Muadi le explicara con detalle cuál es la agenda de Pérez Molina que va a impulsar desde la Presidencia del Congreso y al ser preguntado en qué consiste la agenda de Pérez Molina, el nuevo presidente del Congreso, Pedro Muadi cándidamente le responde: “Eso pregúnteselo a él“.
 
  La independencia de poderes es algo que está claramente establecido en la Constitución Política de la República de Guatemala, esa misma que obviamente no cumplimos ni respetamos pero que ya quieren cambiar como si su texto fuera el causante del irrespeto. Por lo tanto de aquí en adelante creo yo que Pedro tendrá que tener muy claro que, aunque sea del diente al labio, tendrá que preocuparse por mantener al menos la apariencia de alguna independencia y de la decisión de trabajar por todos los guatemaltecos y no únicamente por la agenda de un partido político, de un funcionario del Ejecutivo ni, mucho menos, por la de un sector como el empresarial que le designó para ocupar una de las curules que el Partido Patriota les ofreció como gesto de buena voluntad a los dirigentes de la cúpula económica del país.
 
  Yo pienso, porque lo conozco, que Pedro Muadi puede hacer un buen papel si se cuida de no cometer nuevamente deslices que se pueden entender por la novatada, inexperiencia y la emoción de estar en un cargo en el que, como Ponce Vaides, jamás soñó, jamás pensó. Pero hay que aprender rápidamente para salvaguarda de la institucionalidad formal del país y para pasar a la historia por logros que, estoy seguro, puede promover si se despoja de los compromisos que le puedan atar y piensa en las necesidades de Guatemala y de su población.