A medida que se han ido conociendo las personas designadas por el presidente electo Otto Pérez, se evidencia nuevamente que el Gabinete que tomará posesión el 14 de enero de 2012 será un mosaico y dependiendo del trabajo y el esfuerzo que el binomio presidencial le dedique al Gabinete General así podrá éste integrarse o no en un equipo, en un conjunto, donde cada quien cumpla y ejecute las obligaciones y funciones generales y específicas que le corresponde. Sin pretender que de la noche a la mañana sean una orquesta donde nadie se salga de la pauta, hay personas sobre las que vale la pena hacer una reflexión y análisis.
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Mauricio López Bonilla, quien asumirá la cartera de Gobernación, no es un desconocido en el medio nacional, surge a la luz pública a raíz del 23 de marzo de 1982 por cuanto fue uno de los jóvenes oficiales que respondiendo a una necesidad y clamor público impidieron que el general Guevara asumiera la Presidencia de la República, tras una cuestionada elección y fuera un nuevo eslabón de los ministros de Defensa que pasaba a ser presidente de la República. Su carrera y preparación militar implica la disciplina y la energía que sin duda alguna se requiere en esta dificilísima cartera. Las entrevistas que ha dado en televisión y prensa escrita evidencian que tiene clara la misión y la tarea que conlleva a corto, medio y largo plazo, recuperar el control de la seguridad. Es una persona a la que si se le dan los recursos materiales y humanos suficientes podrá hacer un buen desempeño como ministro.
Pavel Centeno, a quien se le designó a cargo de la cartera de Finanzas, es un profesional que evidentemente no es la carta que más le gustaría a la cúpula empresarial. Sus antecedentes académicos y los planteamientos que ha realizado de las acciones y necesidades en el área fiscal, en el contenido del Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado, y si toma en cuenta la triste historia fiscal del país y no permite que lo desnaturalicen, entretengan y anulen, es también una buena perspectiva dentro del Gabinete.
Lucy Lainfiesta, quien deberá asumir el futuro Ministerio de Desarrollo ha evidenciado que tiene la voluntad y el conocimiento para consolidar los tan urgentes programas de combate a la pobreza y de los programas que como mínimo mantendrán la pretensión de reducir la desnutrición y demás problemas que afectan al 54% de la población que no tiene una adecuada posibilidad de vida.
Harold Caballeros es un hombre de principios, profesional y académico, no subordinado a la inercia y costumbre que tendría una persona que fuera parte permanente del Ministerio de Relaciones Exteriores. Por consiguiente, no llega con los hábitos y las cadenas que existen en un grupo de embajadores y funcionarios que son medio diplomáticos de carrera. Esto, dependiendo de quiénes sean sus viceministros y asesores, podrá significar que se transforme y actualice el servicio exterior; sin embargo, es obvio que él no es alguien que tenga una experiencia real en materia internacional, aunque sí tiene la preparación para proponer y desarrollar una política internacional propia. Su principal tarea es la defensa y la organización del millón y medio de guatemaltecos trabajando en el exterior, a los cuales les urge y se les debe un Tratado de Protección Temporal, TPS, sin el cual las fuentes de trabajo y las remesas familiares se mantendrán en peligro.
La designación de Efraín Medina en la cartera de Agricultura, Francisco Arredondo en Salud y Carlos Contreras en Trabajo es una interrogante y merecen el beneficio de la duda.
Continuará.