Conozca Francia desde China



La torre Eiffel, la fuente de Apolo del castillo de Versalles o los edificios estilo Haussmann que se repiten en las calles de la capital francesa. Miles de chinos ya no usan sus ahorros para cruzar el mundo y conocer Parí­s gracias a la réplica de una parte de la ciudad construida a 200 km de Shangai.

«He asistido a muchos programas de televisión sobre Francia pero ahora la puedo ver realmente», exclama Zhang Jihong, un jubilado embelesado ante la fuente de Apolo, una réplica de la situada en el castillo de Versalles.

«Francia es el primer destino turí­stico del mundo, pero nosotros no hemos tenido ocasión de ir», explica Mao Shanqing, su compañero de viaje, no lejos de una copia de la torre Eiffel con una altura de 108 metros.

Para las fotos, este grupo de jubilados tiene muchas opciones: el pequeño pueblo europeo con su plaza y su iglesia tí­picas, el lago artificial rodeado de quioscos o los tejados en pizarra de los edificios de esta falsa ciudad.

El grupo de 20 personas ha venido a pasar el dí­a a Tianducheng, que significa literalmente «ciudad celeste» y donde el grupo constructor Guangsha ha construido un barrio entero imitando a la capital francesa.

«El director del grupo está encantado con Francia, donde ha estado varias veces», explica Wang Xufei, subdirector de Tianducheng, desde un hotel con retratos de Luis XIV y lienzos de bucólicos paisajes, con un regusto a lujo europeo algo decadente.

En total, un millón de metros cuadrados imitan a Francia en esta particular ciudad y la superficie quiere multiplicarse por cinco en la próxima década.

En total, Guangsha invirtió 1.000 millones de dólares en este proyecto. Hoy en dí­a hay 2.000 personas que viven en esta localidad y el constructor espera atraer a unas 100.000.

«Estamos construyendo una nueva ciudad, totalmente diferente al estilo arquitectónico tradicional de Hangzhou», estimó Wang Xufei.

La empresa se beneficia de una coyuntura favorable, con un mercado inmobiliario en alza en todo el paí­s. Desde que el lugar comenzó a construirse en 2003, el precio de los apartamentos se multiplicó por tres y ya se sitúa en 810 dólares por metro cuadrado, una cifra todaví­a inferior a la media de precios de la región.

«Estoy muy contenta de haber comprado antes y de haber pagado menos caro», declara Ma Huaqing, primer habitante de su edificio, en el que compró 270 metros cuadrados.

Hasta ahora, Guangsha vendió un 40% de estos apartamentos pero convencidos de su éxito, en la avenida de los Campos Elí­seos, la principal de esta ciudad, los obreros siguen poniendo baldosas y podando árboles «al estilo francés».