Líderes congresistas estadounidenses, pasmados por la gravedad de la debacle económica, evaluaban hoy una rápida acción legislativa respecto a una propuesta de la Casa Blanca para rescatar al sector financiero, pero pidieron que además de ayudar a las firmas de Wall Street se apoye a los trabajadores.
Un alto funcionario de la administración del presidente George W. Bush dijo que los detalles del masivo rescate del sector financiero por un valor de cientos de miles de millones de dólares fueron enviados a miembros del Congreso a última hora de ayer.
El New York Times señaló hoy que el paquete de rescate, cuyo costo se estima que alcanzará los 500 mil millones de dólares, llama a la compra de activos de instituciones financieras sólo de Estados Unidos y la contratación de asesores que trabajen con el Departamento del Tesoro y supervisen el plan.
Las noticias del masivo plan de rescate, el cual Bush dijo que permitiría «la compra por parte del gobierno federal de activos no líquidos como las hipotecas en dificultades de bancos y otras instituciones financieras», provocó un fuerte rebote del mercado.
El Dow Jones Industrial Average subió 368,75 puntos (3,35%) ayer para cerrar a 11.388,44.
Hoy en Nueva York, un tribunal de quiebras aprobó la venta de activos clave del fallido banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers a su competidor británico Barclays.
Bajo el acuerdo reportado por un valor de 1.350 millones de dólares, Barclays adquirirá las unidades de banca y comercio de Lehmnan Brothers, que emplean a unas 9 mil personas en Estados Unidos, y un rascacielos que la firma en bancarrota ocupaba en Manhattan.
La compra también involucra las filiales de Lehman Brothers en Canadá, Argentina y Uruguay.
Entre tanto, la Securities and Exchange Commission actuó ayer para prohibir de manera temporaria las «ventas cortas» (short sales) de casi 800 acciones. La venta corta es una práctica del mercado en la cual los operadores aprovechan cuando el precio de una acción está en baja.
El presidente de la Comisión Bancaria del Senado, Chris Dodd, dijo que los legisladores quedaron sumidos en un silencio poco característico cuando el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke les informó el jueves sobre el potencial catastrófico de la debacle.
«Hubo silencio en la sala por cinco o diez segundos, faltaba oxígeno, la gente estaba impactada por lo que escuchaba», dijo Dodd a la CNN.
Demócratas de alto rango admitieron que no había muchas opciones más que acompañar el mayor intento del gobierno en décadas de rescatar empresas financieras.
La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que le aseguró al presidente George W. Bush que ella se comprometía a una «rápida acción bipartidaria».
Pero aclaró que se debía proteger a los estadounidenses normales –«Main Street»– de la debacle del sector financiero en Wall Street, y reducir las ejecuciones hipotecarias.
El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, pareció apuntar a las elecciones de noviembre, donde los demócratas esperan aumentar las mayorías obtenidas en 2006, cuando capturaron ambas cámaras del Congreso.
«Para evitar un agravamiento de la crisis y dar vuelta esta economía, la propuesta no sólo debe ocuparse de los temas estructurales de fondo en los mercados financieros, sino también proteger a los contribuyentes y fortalecer la clase media», afirmó.
Reid también mencionó el concepto de «Main Street», como además lo hizo el candidato presidencial Barack Obama en Florida, reflejando la respuesta coordinada del Partido Demócrata ante la crisis financiera.
El gobierno del presidente estadounidense George W. Bush ha propuesto un rescate de 700 mil millones de dólares para el sector financiero por un período de dos años, informó la cadena de televisión CNN, citando un proyecto de tres páginas enviado al Congreso.
El plan daría al secretario del Tesoro, Henry Paulson, autoridad para comprar hasta 700 mil millones de dólares en activos relacionados con las hipotecas para disipar la grave crisis financiera.