Congresista demócrata recibe tiro en la cabeza, en ataque


Gia (centro), Georgia y John Cobb, de Tucson, se abrazan afuera de la oficina de la congresista Gabrielle Giffords. LA HORA: AP

La representante federal demócrata Gabrielle Giffords, recibió un tiro en la cabeza el sábado, cuando un atacante abrió fuego frente a una tienda de barrio durante un encuentro de la legisladora por Arizona con los ciudadanos, en un atentado que cobró además la vida de cinco personas.


El presidente Barack Obama dio a conocer la cifra de cinco muertos. Hasta el momento, se habí­a identificado entre las ví­ctimas fatales a un colaborador cercano de la legisladora, a un niño de 9 años y a un juez federal.

Varias personas resultaron heridas durante el tiroteo, que ha conmocionado a la nación.

Giffords figuró entre al menos 10 personas heridas. Un hospital informó que el pronóstico de la representante era «optimista» y que respondí­a a las indicaciones de los médicos. La clí­nica informó que un niño de 9 años murió, y un funcionario del servicio de agentes armados dijo que un juez federal pereció también en el ataque.

El vocero de Giffords, C.J. Karamargin, dijo que un número no determinado de colaboradores de la legisladora resultó lesionado en el ataque. Funcionarios del Congreso señalaron que un asesor de la representante demócrata murió, pero no se revelaron más detalles.

La policí­a informó que el atacante fue detenido. Fuentes cercanas a la investigación lo identificaron como Jared Loughner, de 22 años. Funcionarios de la oficina del alguacil del condado de Pima dijeron que el agresor utilizó una pistola en el ataque.

Las fuentes que dieron el nombre del presunto atacante hablaron con The Associated Press a condición de permanecer anónimas, por no tener autorización de divulgar los datos.

El tiroteo provocó una oleada de reacciones de solidaridad con la legisladora, de parte de polí­ticos y dignatarios de todo el paí­s.

Obama dijo que el tiroteo era «una tragedia indescriptible» y añadió que constituí­a «un acto de violencia tan terrible y sin sentido no tiene lugar en una sociedad libre». El mandatario envió al director del FBI para supervisar la investigación del tiroteo.

«No es una sorpresa que Gabby haya hecho hoy lo que hace siempre: escuchar las esperanzas y preocupaciones de los vecinos», dijo Obama en una conferencia de prensa transmitida por la TV a todo el paí­s. «Esa es la esencia de nuestra democracia».

Agentes federales revisaban una página de MySpace que perteneció a Loughner, y videos difundidos mediante YouTube y atribuidos al supuesto atacante. La página de MySpace, retirada poco después de que el presunto agresor fue identificado por las autoridades, incluí­a un misterioso mensaje que decí­a, «adiós, amigos», publicado unos minutos antes del tiroteo.

«Por favor, no se disgusten conmigo», añadí­a el mensaje.

En uno de varios videos en YouTube, Loughner se quejó por los í­ndices de analfabetismo entre la gente que reside en el distrito de Giffords en Arizona.

Tres horas después del atentado, el centro de locales comerciales, que describe una «L»» entre las calles de Tucson, fue acordonado por la policí­a. Habí­a camiones de bomberos y otros vehí­culos en el estacionamiento, lo que impedí­a divisar la puerta principal de la tienda.

Eran visibles cartuchos vací­os desde unos 500 metros, la mí­nima distancia a la que se permitió acercarse a los reporteros y fotógrafos.

Frente a la oficina de Giffords en el Capitolio, un grupo de empleados del Congreso entró a las instalaciones, sin dar declaraciones. Uno lloraba.

Un ramo de flores fue colocado frente a la puerta.

David Gonzales, del servicio federal de agentes armados para Arizona, confirmó a la AP que el juez federal John Roll falleció también en el ataque.

Habí­a poca información de inmediato sobre los antecedentes de Loughner o el posible móvil del atentado.

Giffords, de 40 años, fue reelegida para su tercer perí­odo en noviembre. Antes de ir a Washington fue sucesivamente representante y senadora en la legislatura estatal. En noviembre venció por margen estrecho a un candidato apoyado por la ultraderecha del «tea party».

Giffords dijo por Twitter antes del tiroteo: «Mi primer «Congreso en tu esquina» empieza ahora. Por favor ven y dime los temas que te preocupan o mándame un tweet después».

La legisladora está casada con el astronauta Mark Kelly, quien ha pilotado los transbordadores espaciales Endeavour y Discovery. Ambos se conocieron en China en el 2003 mientras eran miembros de un comité allí­ y se casaron en enero del 2007.

En un comunicado de condolencias, el senador Bill Nelson, presidente de la Subcomisión de Espacio y Ciencia, dijo que el marido de la legisladora entrenaba para ser el comandante de la próxima misión del transbordador espacial, prevista para abril.

Giffords fue escogida como miembro del Congreso por primera vez en el 2006, en plena ola de victorias de los demócratas.

Fue mencionada como una posible candidata al escaño en el Senado que ocupa ahora el republicano Jon Kyl, quien no ha dicho aún si se postulará de nuevo. También se mencionó su nombre como candidata a la oficina del gobernador en el 2014.

Habí­a provocado la ira de la derecha, especialmente por su apoyo a la reforma de salud impulsada por Obama. Fue duramente criticada por polí­ticos como la ex candidata a la vicepresidencia Sarah Palin.

Hubo algunos destrozos en su oficina en Tucson unas horas después de que los representantes aprobaron en marzo la reforma. En una entrevista sobre lo ocurrido, Giffords se refirió a la animosidad de los conservadores, y recordó que Palin habí­a considerado que su escaño era uno de los «blancos» principales en las elecciones de noviembre.

«Por ejemplo, estamos en la lista de blancos de Sarah Palin, pero la forma en que ella ha mostrado esto parece poner una mira de pistola sobre nuestro distrito. Cuando la gente hace esto, tiene que percatarse de que esas acciones tienen consecuencias», dijo Giffords en una entrevista con MSNBC.

En las horas posteriores al ataque, Palin emitió un comunicado en el que expresó sus «condolencias sinceras» a las familias de Gifford y de las otras ví­ctimas».