Confirmado: EPA tiene armas


Al momento de escribir estas letras no sólo sigue tomada por el colectivo: Estudiantes por la Autonomí­a (EPA) la Usac, sino continúa también la tensión generada por la, despreciable, intención de su Rector: Estuardo Gálvez (respaldado por una buena parte de su retrógrado Consejo) de desalojar por la fuerza a quienes mantienen las (necesarias) medidas de hecho desde hace ya 40 dí­as.

Gerson Ortiz
usacconsultapopular@gmail.com

La sola intención del desalojo de los EPA es condenable desde cualquier punto de vista, y dibuja con mucha exactitud la posición del Rector y su CSU respecto a la situación que atraviesa la Universidad pública de Guatemala y la cual «dirigen»; pues su actuar los equipara, per se, con las acciones del golpista í“scar Mejí­a Victores, quien en 1985, en el í­nterin crí­tico de la transición hacia gobiernos civiles y de elección popular; invadió la Usac en busca de guerrilleros (no sin antes convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, dar marcha al plan para el «Reasentamiento militarizado de la población desplazada», ejecutar planes como «Firmeza 83» y fortalecer las PAC).

Las medidas de hecho asumidas por EPA (que se resumen en su resistencia férrea ante las sucias presiones del Rector y el CSU, la visión clara del conflicto y la valiente y consecuente huelga de hambre, depuesta hace dos dí­as) son el resultado de la indiferencia que las autoridades universitarias han mostrado ante sus justas demandas. Pero ¡ojo!, masturbados detractores de los legí­timos defensores de la autonomí­a sancarlista: los primeros frutos de esta lucha han sido puestos sobre la mesa.

Por ejemplo: EPA puso en evidencia la posición neoliberal y antidemocrática de sus autoridades, quienes no atendieron las demandas estudiantiles a través del diálogo. Además constató que el Rector y su CSU sólo son capaces de asumir acciones retrógradas y contrarias a su propia Ley Orgánica, al recurrir a juzgados, Ministerio Público y otras instancias fuera de la Universidad, para desalojar o emprender acciones contra los estudiantes.

Las acciones de EPA también reflejaron el deterioro en el que la Universidad está sumida, pues vergonzosamente se ha ido conformando con ser funcional para los intereses de los mercados: formando «ejércitos» (valga el uso del término en sentido peyorativo) de «profesionales» (valga el sarcasmo) acrí­ticos e indulgentes ante el modelo económico predominante; lo cual es el terrible resultado de un proceso de privatización (sumamente peligroso), que se vale de lo poco que le queda al Estado para adaptar a sus ciudadanos a la lógica de mercado que beneficia únicamente a los propietarios de los medios de producción.

EPA también puso sobre la mesa el desconocimiento que un gran número de estudiantes tienen respecto a su alma máter (el cual fue bien aprovechado por el Rector y el CSU para amedrentar al alumnado); la conspiración a la que se prestan los medios de comunicación, reproductores por excelencia del sistema, para desprestigiar y favorecer su privatización; el nulo compromiso con la academia de decenas de catedráticos que se conformaron con lo que la crisis les ofreció.

Estos y otros temas evidenciados valientemente por EPA convergen en la peligrosa penetración de la Usac por grupos oscuros conformados por grupos de poder económico, polí­tico y militar (por mencionar los más tradicionales); y su exhibición es ya un fruto de la lucha y resistencia por la autonomí­a.

Post Scriptum: Toda esta semana, miembros del CSU, afirmaron (anónimamente) que EPA poseí­a armas de fuego con las que responderí­an a un posible desalojo (leer entre lí­neas). Justifico aquí­ el tí­tulo de este texto, aunque olvidé (a propósito) detallar qué tipo de armas tiene EPA contra este sistema y quienes lo veneran…