Durante los dos meses y fracción de transición política, í“scar Berger y los funcionarios salientes aprovecharon ese lapso de tiempo para buscar la simpatía, la cordialidad y hasta la aceptación o aval del Presidente y Vicepresidente entrantes, sabiendo que a partir del 14 de enero tendrían la camisa levantada.
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Doña Zoila de Folgar, trabajadora y aguerrida empresaria de transporte extraurbano de pasajeros, dueña de la que fue la empresa de autobuses «Las patojas», suegra de Danilo Roca, con quien compartí años la junta directiva de la Asociación Guatemalteca de Transportes, decía: «Confiar es bueno, pero no confiar es mejor». El presidente ílvaro Colom, el vicepresidente Rafael Espada, ministros y secretarios del gobierno entrante deben aplicar este criterio.
Ya en el ministerio de Comunicaciones, Transportes e Infraestructura se ha señalado que en la situación de pagos, contratos, especialmente de la Terminal del Aeropuerto Internacional La Aurora, hay mucha tela que cortar y lo menos que debe de hacerse, urgentemente, en cada ministerio, secretaria y demás dependencias de gobierno es una auditoria que evidencie la realidad y no lo que con tanta publicidad y el apoyo de la supercúpula económica pregonó el gobierno saliente.
La principal conclusión que debe de privar de las opiniones publicadas por los ministros y secretarios del gobierno de la Gana es que no hay que creer lo que públicamente expresaron como el éxito o la deuda de su gestión, porque si bien la supercúpula económica logró que varios de sus allegados fueran ministros y/o secretarios e ilegalmente comisionados presidenciales, ello no es ninguna garantía de transparencia en todo lo actuado, quienes asumen en el nuevo gobierno deben de cerciorarse cuál es la verdadera situación en que les entregan y así poder partir de una base sólida y cierta en el inicio de su gestión
Mejor sería que ordenaran y obtuvieran una auditoria de cuál es la verdadera situación en la que están recibiendo los ministerios, las secretarias, fondos y demás entidades, de lo contrario, de buena fe van a recibir un montón de desagradables «tamales» que les dejan con todo cinismo quienes fungieron de forma sucesiva y continuada durante cuatro años en un gobierno donde los índices económicos y sociales publicados a nivel nacional e internacional evidencian el incremento de la pobreza, de la inseguridad y el deterioro económico social de la mayoría de guatemaltecos.
En este momento, cuando recién asumen los nuevos ministros y secretarios y altos funcionarios de gobierno, no deben de caer en un espejismo, no deben aceptar los cantos de sirena con que gracias a los millones de millones invertidos en auto-elogio y publicidad salen Berger y demás funcionarios de la Gana; su principal peligro está en confiar en quienes ofrecieron que en su gobierno ganarían todos, porque si bien tuvieron la suerte de números favorables en la macroeconomía, hecho del que no merecen atribuirse ningún mérito concreto, sí debe de examinarse la situación en que entregan porque confiar es el mayor peligro de los que hoy asumen.
Otro gran peligro son los caballos de Troya que el gobierno saliente dejó en diferentes instituciones como en la Superintendencia de Bancos, en la Junta Directiva del Seguro Social, en la Junta Monetaria, en el Ministerio Público, etcétera, etcétera, personas que con la excusa que fueron electos para un plazo determinado continuarán siendo las tapaderas de sus patronos y no servidores públicos.