Condoleezza Rice defiende la causa en Afganistán


Unos manifestantes esperan el paso de Condoleezza Rice en su visita para la reunión de la OTAN.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, calmó hoy el temor de que Afganistán se convierta en una causa perdida, antes de discutir con sus aliados británicos los esfuerzos conjuntos para incrementar las tropas de la OTAN en la guerra contra los talibanes.


Poco antes de llegar a Londres para conversaciones de alto nivel con sus estrechos aliados británicos, Rice dijo que esperaba que la necesidad de «decir la verdad» sobre esta misión no fuese tomada como «un deseo de denigrar» las contribuciones de algunos aliados.

Aunque la secretaria de Estado no nombró a los paí­ses aludidos, la semana pasada Alemania rechazó el pedido norteamericano de enviar tropas al sur de Afganistán y apenas escondió su irritación ante la forma «severa» en que fue realizado.

«No hemos ocultado que hay algunos aliados que se encuentran en lugares mucho más peligrosos del paí­s», dijo Rice a los periodistas a bordo del avión que la llevaba de Washington a Londres.

«Y nosotros estamos convencidos de que ese peso deberí­a ser compartido en la Alianza Atlántica», añadió.

Estados Unidos ha elogiado públicamente a paí­ses como Gran Bretaña, Canadá, Dinamarca y Holanda, así­ como a Australia, que no es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por haber asumido misiones peligrosas en Afganistán.

Sus conversaciones en Londres con el primer ministro Gordon Brown y el canciller David Miliband serán seguidas por reuniones con los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de la OTAN durante las próximas semanas, que culminarán en una cumbre de los aliados en Bucarest en abril.

El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, discutirá la situación en el sur afgano con sus homólogos en Vilna a fines de esta semana, agregó Rice.

El diario británico The Guardian indicó hoy que Gran Bretaña enviará a Afganistán más fuerzas con poder de fuego adicional, incluyendo a más paracaidistas, pero que esto no aumentará el número total de efectivos desplegados, que ascienden a aproximadamente 7 mil.

Rice sostuvo que la cumbre de Bucarest emprenderá «una evaluación» para los próximos años, que espera permita a las fuerzas de seguridad afganas conservar los territorios capturados a los insurgentes, y romperá los nexos entre las milicias fundamentalistas y el narcotráfico.

También reconoció que la OTAN sigue lidiando con el desafí­o de hacer frente a los insurgentes.

La jefa de la diplomacia norteamericana también minimizó los temores manifestados la semana pasada en Estados Unidos y Gran Bretaña de que la OTAN pudiese no derrotar a los talibanes, más de seis años después de que este movimiento islamista y sus aliados de Al Qaida fueran expulsados del poder en Afganistán.

Ayer, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos advirtió en Londres que Afganistán podrí­a convertirse en un «Estado fracasado», mientras que hoy el grupo de expertos del Consejo Senlis señaló que ese paí­s se encuentra al borde de «un precipicio».

Rice reconoció que «hay ciertos desafí­os», pero sostuvo que los esfuerzos en Afganistán «están progresando» y que los talibanes no son «una amenaza estratégica» para el gobierno.

Se espera que las conversaciones de Londres traten además temas como Irán, Irak y Kosovo.

También se prevén manifestaciones de opositores a la estrecha cooperación de Gran Bretaña con Estados Unidos.

Reunión


Los ministros de Defensa de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) buscarán mañana y viernes en Vilna (Lituania) superar sus diferencias sobre la operación militar en Afganistán, tras las recientes crí­ticas de Estados Unidos por el accionar contra los talibanes.

El secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, acusó de incompetencia a las fuerzas de algunos paí­ses aliados, en una entrevista publicada por el diario Los íngeles Times el pasado 16 de enero.

Según Gates, las tropas de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN y enfrentadas en el sur de Afganistán a una feroz resistencia de los talibanes, no saben llevar adelante una guerra contra la guerrilla.

Como era de esperar, las crí­ticas de Gates cayeron mal en los paí­ses concernidos, incluso si los mismos no fueron mencionados en forma expresa. En el sur de Afganistán actúan fuerzas del Reino Undo, Canadá y Dinamarca, además de otras tropas de paí­ses que no pertenecen a la OTAN.

Diplomáticos en la OTAN atribuyeron esta acusación a la necesidad de Gates de justificar ante el Congreso norteamericano el enví­o por un plazo de siete meses de unos 3 mil 200 soldados, de los cuales 2 mil 200 serán desplegados en el sur de Afganistán para ayudar a los canadienses.

En efecto, el primer ministro canadiense advirtió que los 2 mil 500 efectivos canadienses no permanecerí­an en la zona después de principios de 2009 si no recibí­an un refuerzo de mil soldados.

Pero los aliados europeos ya se encuentran muy comprometidos en otras misiones (Balcanes, ífrica, Oriente Medio) y se muestran reticentes a enviar más hombres a Afganistán.

En medio de esta polémica, Gates envió la semana pasada una carta a sus 25 homólogos de la OTAN para pedirles refuerzos en tropas para tomar la posta de los soldados estadounidenses al final de su misión de siete meses, así­ como en equipamientos, por ejemplo helicópteros.

Este pedido concerní­a particularmente a los paí­ses europeos con mayores medios (Alemania, España, Francia e Italia), y cuyos soldados están desplegados en Kabul, en el norte y el oeste del paí­s, zonas menos expuestas a los ataques de los talibanes.

Desde octubre de 2006, estos paí­ses vienen resistiendo a la presión cada vez más fuerte del mando de la OTAN, apoyado por Estados Unidos, para que enví­en a sus soldados a combatir al sur.

Los norteamericanos parecen resueltos a ejercer el máximo de presión sobre sus aliados con vistas a la cumbre de la OTAN del 2 al 4 de abril en Bucarest, y por ello su secretaria de Estado Condoleezza Rice efectúa esta semana una gira en Europa para defender la posición de su paí­s.

Pero, el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, criticó en parte esta «diplomacia pública» y pidió volver a negociaciones más discretas, que a su entender han dado buenos resultados, teniendo en cuenta que los efectivos de la ISAF pasaron en dos años de 16 mil a 42 mil soldados.