La justicia francesa condenó hoy al ex trader del banco Societé Générale, Jerome Kerviel, a tres años de cárcel y a devolver a la entidad los 4.900 millones de euros (6.800 millones de dólares) que le hizo perder, en un emblemático proceso sobre los desbarajustes de los manejos financieros.
El Tribunal Correccional de París declaró culpable a Kerviel, de 33 años, de abuso de confianza, falsificación e introducción fraudulenta de datos en un sistema informático.
Según ese tribunal, que entiende en delitos penales, el ex trader «no respetó el marco de su mandato al tomar posiciones especulativas sin que el banco lo supiera y en proporciones gigantescas».
«Ha quedado claramente demostrado que el comportamiento de Jerome Kerviel, sus mentiras, eran tan sofisticadas que el banco no podía sospechar lo que estaba haciendo», estimó Jean Veil, uno de los abogados del banco francés.
Tal como había reclamado Societé Générale durante el juicio que se desarrolló entre el 8 y el 25 de junio pasados, el tribunal sentenció a Kerviel a devolver al banco los 4.900 millones de euros -en concepto de daños y perjuicios- que la entidad dijo haber perdido por culpa suya.
Kerviel fue juzgado por haber tomado posiciones financieras especulativas por decenas de miles de millones de euros a través de operaciones ficticias.
La acusación había pedido cinco años de cárcel -uno de ellos en suspenso- contra este joven que se convirtió en el símbolo de los desbarajustes financieros mundiales y cuyo caso estalló en enero de 2008, meses antes de la crisis financiera.
La lectura de la sentencia estuvo a cargo del presidente de la sala 11 del Tribunal Correccional, Dominique Pauthe.
Kerviel, vestido con un traje negro y camisa blanca, único acusado en este juicio, había llegado al Palacio de Justicia un cuarto de hora antes de las 10H00 locales (08H00 GMT), cuando se inició la audiencia.
Sentado en primera fila en una sala repleta, Kerviel estaba acompañado por su abogado, el reconocido penalista francés en asuntos financieros Olivier Metzner, quien conocida la sentencia, anunció que presentará un recurso por considerarla «totalmente irreflexiva» e «inverosímil».
Meztner había reclamando la absolución de su cliente que se declaró inocente de los cargos que se le imputaban.
Durante todo el juicio, Kerviel mantuvo la misma línea de defensa: admitió haber perdido el sentido de la realidad, pero repitió que su jerarquía lo dejaba actuar a su aire e inclusive lo alentaba a tomar riesgos desde el momento en que éstos les permitían ganar dinero.
Pero el tribunal consideró que «los elementos mencionados por la defensa no permiten deducir que el banco Societé Générale tuviera conocimiento de las actividades fraudulentas de Jerome Kerviel».
Kerviel corría el riesgo de ser condenado a un máximo de cinco años de cárcel y 375.000 euros de multa.
El tribunal optó por tres años de cárcel y dos en suspenso, sin pronunciarse por una multa ni ordenar su envío a prisión inmediata.
Kerviel, que estuvo 38 días en detención provisional a principios de 2008, se había presentado al comenzar el juicio como «consultante informático» con un salario mensual de 2.300 euros. Aún si destinara todo su salario a pagar los 4.900 millones de euros que debe a la Societé Générale, Kerviel debería trabjar durante 17.000 años.