Una sala penal condenó a cuatro mujeres por haber robado un bebé en 2007 para darlo ilegalmente en adopción, un negocio fraudulento que hace dos años movía unos 200 millones de dólares.
Los magistrados de la Sala Tercera de Apelaciones del Ramo Penal impuso ocho años de prisión a Ana María Barrutia Calderón, Mayra Cifuentes Golom y Mónica Contreras, por trata de personas, mientras que Clara Pérez Méndez, fue condenada a tres años de prisión por encubrimiento propio.
Con la sentencia, los magistrados corrigieron un primer fallo del Tribunal Décimo de Sentencia que el pasado 5 de diciembre condenó a Barrutia y Cifuentes a tres años de cárcel conmutable, en tanto Contreras y Pérez habían quedo absueltas de todo cargo.
El magistrado, Noé Moya, comentó que anularon el primer fallo debido a que las mujeres cometieron el delito de trata de personas y no sólo la sustracción de menores.
Según Moya, las mujeres arrebataron el bebé de los brazos de su madre, el 21 de julio de 2007, lo recluyeron en un hogar y recibieron remuneración económica por cuidarlo mientras se concretaba la adopción ilegal.
Además, los magistrados ordenaron a las condenadas pagar unos 3.125 dólares cada una a la madre del menor por los daños materiales y morales que le ocasionaron.
El robo de niños era una práctica común en este país centroamericano para ser dados en adopciones fraudulentas, por ello desde el año pasado han sido restringidas las adopciones luego de que entrara en vigencia una nueva ley que regula los procesos.
Antes de que entrara en vigencia la nueva ley de conformidad con el Convenio de La Haya, anualmente se daban unos 5.000 niños en adopción, el 95% a familias estadounidenses, un negocio que generaba unos 200 millones de dólares anuales.
La nueva normativa pretende depurar un sistema corrupto en el que los abogados se encargaban de todo el proceso, desde conseguir mujeres embarazadas hasta tramitar la visa estadounidense para el menor.