Condenados responsables del otro 11/S


Arriba: Fritz Gelowicz (I) y Adem Yilmaz; abajo: Daniel Schneider (I) y Atilla Selek, los cuatro condenados hoy por intentar un ataque terrorista. FOTO LA HORA: AFP CLEMENS BILAN

Cuatro islamistas acusados de planificar atentados con bomba contra intereses estadounidenses en Alemania, que hubieran provocado «un monstruoso baño de sangre», fueron condenados hoy a penas de 5 a 12 años de cárcel por un tribunal de Dusseldorf (oeste).


«Si los acusados hubieran logrado realizar lo que planificaban, eso hubiera conducido a un monstruoso baño de sangre, principalmente entre el personal militar norteamericano, y también entre los civiles», declaró el presidente de la corte, Ottmar Breidling.

Según el magistrado, los acusados querí­an llevar a cabo «un segundo 11 de septiembre de 2001 (11/S)» (refiriéndose a los atentados de ese dí­a en Nueva York y Washington).

Los cuatro acusados reconocieron que habí­an planeado atacar en octubre de 2007 instalaciones militares norteamericanas y establecimientos diplomáticos, para protestar contra la intervención occidental en Afganistán.

Dos alemanes convertidos al islam, Fritz Gelowitz, de 30 años, considerado como el lí­der de los cuatro, y Daniel Schneider, de 24, fueron condenados a 12 años de prisión, en un proceso considerado como uno de los más importantes en materia de terrorismo en Alemania desde los atentados de la Fracción Ejército Rojo, un grupo de extrema izquierda, en los años 70-80.

El turco Adem Yilmaz, de 31 años, fue condenado a 11 años de cárcel, y el alemán de origen turco Atilla Selek, de 25, a cinco años por haber ayudado a los tres anteriores.

Los cuatro reconocieron que pertenecí­an a la Unión de la Yihad Islámica (UYI), una organización uzbeka vinculada a la red Al Qaida. También confesaron haber proyectado atentados en octubre de 2007, para protestar contra la presencia de tropas occidentales en Afganistán.

«Hay muchos hombres jóvenes influenciables y hombres que ya fueron apartados del camino recto, dispuestos a matar en nombre de la noción de Yihad (la guerra santa islámica)», destacó el juez Breidling. «El islamismo violento ha penetrado en nuestra sociedad y ha vuelto a los hombres contra ella», agregó.

La acusación habí­a pedido penas de cinco años y medio a 13 años de prisión; la defensa abogaba por penas mucho más ligeras debido a la cooperación de los inculpados con las autoridades.

Los islamistas tení­an la intención de atacar la base militar norteamericana de Ramstein (oeste), así­ como discotecas, restaurantes y aeropuertos en Alemania. Debí­an entrar en acción en ví­speras de un voto parlamentario el 12 de octubre de 2007 sobre la prolongación del compromiso militar de Alemania en las operaciones en Afganistán.

El caso fue llamado Sauerland, por el nombre de la región del oeste de Alemania donde tres de los acusados fueron arrestados en septiembre de 2007 con 410 kilos de explosivos, una cantidad 100 veces superior a las cargas utilizadas en los atentados de Londres, que mataron a más de 50 personas en 2005.

Atilla Selek, acusado de haber suministrado los detonadores, fue arrestado en Turquí­a en noviembre de 2007 y extraditado hacia Alemania un año después.

Las autoridades alemanas siguieron a los acusados e interceptaron sus conversaciones durante meses, antes de arrestarlos.

El caso provocó conmoción, pues se trataba de individuos nacidos en Alemania pero que habí­an preparado atentados que hubieran significado una carnicerí­a en el paí­s.