Tras siete días de debates, el jurado subrayó el carácter «particularmente cobarde» del crimen cometido contra un hombre desarmado, pero tuvo en cuenta «el profundo arrepentimiento» de la acusada, su «infancia difícil» y el comportamiento «humillante, acosador y cruel por momentos» de su amante con el que mantenía una «relación tumultuosa».
El fiscal general, Daniel Zappelli, había pedido esta mañana once años de prisión. Los abogados de la acusada habían pedido al jurado una «pena de compasión» que le permita salir «lo antes posible» de prisión «para poder reconstruirse y curarse».
Brossard, que podía ser condenada a 20 años de reclusión, podrá salir en libertad condicional a fines de 2010, ya cumplió cuatro años de detención preventiva. Podrá también beneficiar eventualmente de una medida de semi libertad para fines de 2009, según sus abogados.
La «profunda angustia y la violenta emoción» a la que estaba expuesta la acusada durante el crimen también fueron considerados a la hora de fijar la pena.
El afán de lucro no fue el móvil de la acusada, cuyos sentimientos por el adinerado banquero francés eran «sinceros», estimó el jurado.
Antes de que el jurado se retirara para deliberar, Cecile Brossard, en llantos, pidió perdón una vez más a la familia de su amante y prometió proteger «eternamente» la memoria del banquero. «Esconderé todo lo que pueda de Edouard», aseguró.
Conforme al diagnóstico psiquiátrico, la personalidad de Brossard, que hoy tiene 40 años, atenúa «levemente» su responsabilidad, reconoció el jurado que insistió para que la acusada continúe su tratamiento durante su detención y una vez que recupere su libertad.
El jurado acordó a la familia de Stern el franco suizo simbólico por «perjuicio moral». Ordenó además «la destrucción del arma, el conjunto en látex (que usaba el banquero cuando fue asesinado por su amante, ndlr), así como todos los accesorios y fotos» comprometedoras que incautó la justicia durante la investigación.
Los abogados de la defensa así como de la familia del banquero anunciaron que no apelarán el veredicto.
Para Alec Reymond, uno de los abogados de Brossard, la pena pronunciada es «adaptada». Según los abogados de la acusada, el veredicto pronunciado por el jurado «tiene el gusto, el color, la sustancia de un crimen pasional», incluso si la jurisprudencia «muy restrictiva» impide reconocerlo como tal, como se pedía.
Del lado de la familia del banquero, el abogado Marc Bonnant, destacó que este veredicto «es claro y esencial ya que muestra que Edouard Stern no era responsable de su muerte» y preserva su memoria.
El cuerpo de Stern fue descubierto al día siguiente del crimen, inerte en el piso de su lujoso departamento de Ginebra, vestido de piez a cabeza con un traje de látex.
Las circunstancias del asesinato así como la personalidad del banquero francés, ligado a la «jet set», provocaron un revuelo mediático.