«Quien mal se gobierna despacio padece». í“scar Berger, sus hijos, yernos y colaboradores sienten que llegaron al momento en que de la misma improcedente forma, con el apoyo de ciertos medios de comunicación y bajo la influencia de la supercúpula económica, buscaron destruir, desprestigiar, humillar, encarcelar y sacrificar a los gobernantes salientes del anterior gobierno. Les ha llegado a ellos y sus familias la hora.
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«Con la misma vara que midas serás medido y una cuarta más». ¿Cuántas violaciones a la Constitución por acción u omisión, durante sus cuatro años, realizó í“scar Berger? Por ejemplo, públicamente Berger omitió y obstaculizó la denuncia que correspondía a la malversación de Q25 millones en el Ministerio de Gobernación, según constancias de prensa de julio de 2005, atribuida a Arturo Soto y a í“scar Montoya, denuncia donde una auditoria al presupuesto estableció que se habían comprado capas, colchonetas, cobertores, zapatos y entregado a personal que no existía. Omisión que lo hace corresponsable de la malversación.
También interfirió en otro poder del Estado y utilizó públicamente la Casa Presidencial para decidir, en dos oportunidades, quién sería el Presidente del Organismo Legislativo. No respetó su obligación de ser la unidad nacional al inmiscuirse en las primarias para decidir quiénes serían los candidatos de la Gana, públicamente repudió al doctor Arredondo. Realizó, después de la convocatoria, propaganda de la obra pública, violando la Constitución. Como guillotina penden las denuncias públicas que se hicieron sobre el mal uso de las exoneraciones e internación de cientos de furgones y vehículos cargados de productos y combustible en negocios familiares.
Hoy, el piso y el techo son de vidrio tan delgado que comiéndose sus palabras, abusando de su cargo consulta ilegalmente a la Corte de Constitucionalidad si él y el vicepresidente Stein pueden tomar posesión en el Parlamento Centroamericano y le pide a Julio González Gamarra que le devuelva el apoyo recibido para su elección consultando a la Corte Centroamericana de Justicia para ver si por ahí le sale el chanfle y obtiene antejuicio.
Cómo se comportará al entregar el cargo el presidente Berger, los miembros de su familia y los funcionarios de su gobierno si ante denuncias fundadas se les decreta, no el arraigo, no la cancelación de su visa norteamericana, sino el ir a residir detenido temporalmente a la zona 18. Soportarán trasladarse no al hotel Waldorf Astoria en New York; no a ver la serie Mundial de béisbol, sino a dormir y sobrevivir entre cuatro cartones en el sector 12 del Preventivo de la zona 18.
Tendrá í“scar Berger el temple de ver a sus hijos, a sus funcionarios allegados o a él mismo sujeto al análisis de la denuncia pública. Se mantendrá sonriente o se resquebrajará ante estas circunstancias. El tiempo implacablemente evidencia la verdad y no faltarán las denuncias ante los tribunales y el Ministerio Público. Sólo el que ha tenido que soportar estas afrentas sabe qué es lo que se siente, no es lo mismo ser el saliente que ser el entrante, por ello no sería improbable como se rumora que él recurriera a sus diputados de partido para pedir una amnistía, que en Guatemala no puede otorgarle el Presidente de la República como lo hizo Ford con Nixon, sino debe otorgársela el Congreso. Si no le funciona ninguna de las posibilidades, siempre puede irse a radicar a otro país y dedicarse nuevamente a jugar boliche o béisbol, aspectos en los que siempre fue eficiente como buen gerente familiar.