Al igual que la opinión pública hago la pregunta que sirve de encabezamiento a esta columna. El erario nacional anda de bajón, sabido es de sobra esta situación desfavorable que conforma una presa enorme. Impide por lo tanto conocer aumentos de sueldos; además con qué fondos subsidiarán la energía eléctrica anunciada por el presidente Colom.
Pero no faltan los peros, el Organismo Judicial aprobó un incremento a los estipendios de magistrados, jueces y todo el personal que labora en dicho poder. Acumulativo desde enero, disposición representativa de suma millonaria como ahora son los egresos relativos a cualquier entidad estatal. Si hubiere obstáculo podrían echar mano de sus fondos privativos.
Causa natural extrañeza una disposición de tal índole, que corrobora la iliquidez financiera con excepciones según el caso. Semeja ser de Ripley, si es perceptible la crisis extendida dondequiera. En tanto el titular del tesoro emprende planes urgentes y necesarios a fin de superar el asunto, a costa seguramente de mecanismos por arte de magia.
De largo tiempo ido, diversas opiniones externadas devienen en mejorar en línea total la recaudación fiscal, similar a tabla salvadora. Asimismo declarar la guerra sin cuartel al contrabando y evasión fiscal, que constituyen fuga a campo raso de considerables ingresos a las arcas ralas, dejándose de percibir de modo flagrante y abierta, carente de tapujos.
Remoto el tema más antes que después, por cuanto el referente de sobrado margen de opinión. Prosigue la tónica sobre el particular, el momento que el gobernante anuncia eufórico y satisfecho su determinación. Concerniente a subsidiar durante el presente trimestre al consumidor del servicio eléctrico, con la esperanza que el invierno ponga su cuota en favor.
Obligada interrogante hace presencia con mediatez, en el mismo orden de ideas. Con qué fondos supongo subsanará el agudo problema el presidente Colom, si su ex ministro de Finanzas, Juan Alberto Fuentes Knight, decía devanarse los sesos para encontrar salida al embrollo actual, ante la notoria carencia por demás reconocida de dinero disponible en esa cartera.
Por otra parte en reiteradas ocasiones, funcionarios, analistas y personajes de la vida nacional, coinciden también en que se aumente el sueldo de la Policía Nacional Civil. Suman y siguen dichas propuestas sobre la mesa de discusiones, a cargo de autoridades competentes. Creo es caer de nuevo en el escabroso asunto de la iliquidez estatal galopante.
Estos años recientes reflejan con brillante color una gama de asuntos rodeados del derroche en varias aristas. Muestra más figuras de agigolones encaminadas al punto publicitario, máxime tocante al propio gobierno central, el Ejecutivo. Lo promocionan los medios de comunicación social a cada instante, tras la imagen del mandatario que ven los guatemaltecos.
Hay evidente contradicción respecto a tan candente asunto, en el sentido de iliquidez financiera imperante. Sin embargo, prosiguen con intensidad gastos y erogaciones extraordinarias. Entre otros doña Sandra y los programas de Cohesión Social, donde figura como personaje central, siguen de frente. Resulta notorio el impulso de hacer su imagen eleccionaria.
Axiomático resulta también abogar siempre por el conocido principio básico de no gastar más de los aludidos ingresos, será de por vida garante de una deseable estabilidad financiera. Luego realizar los mejores esfuerzos en aras del equilibrio, conduce de fijo a puerto seguro. Dista, sin embargo, de exigir algo imposible entre tanto barullo.
Mientras eso gana espacios reales en la administración pública, conviene sobremanera prescindir de gastos innecesarios. Nada podrá llevarse a feliz término, si no forma parte de la debida planificación, previo estudio de factibilidad. Amerita hoy más que nunca un manejo razonable, mejor aún si tiene realización y queda bajo siete llaves.