¿Con o sin poder?


El Organismo Judicial (OJ) del que públicamente poco se sabe sobre sus actividades y logros, dicen los polí­ticos, tiene referencia de ser uno de los que sufre intromisión en sus actividades.

Según opinión de algunos analistas polí­ticos, la intromisión en los tres poderes del Estado en Guatemala rebasó a la simple coordinación y comunicación polí­tica, que en teorí­a es lo más sano para la democracia.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

El Organismo Legislativo históricamente no ha tenido separación de poder, porque se le ha impuesto agendas y otras decisiones, según analistas polí­ticos.

Ese fenómeno se distorsionó y desde hace años la población guatemalteca percibe que desde el Organismo Ejecutivo y el Organismo Legislativo «Se ordena y acepta quién va a ser el jefe de bancada o el candidato a la presidencia del Congreso», opina el analista polí­tico Luis Linares.

También se percibe esa injerencia cuando el Organismo Judicial queda sujeto a la solicitud previa de un presupuesto presentado al Ejecutivo y a Finanzas Públicas, aunque de todas formas queda subordinado a lo que decidan los congresistas, analiza Linares.

Guatemala no ha podido superar los resabios de la dictadura del presidencialismo, se ha llegado a los extremos de qué agenda legislativa o ley deben priorizar los congresistas, lamenta.

FRENOS Y CONTRAPESOS

Gabriel Orellana Rojas, constitucionalista, recuerda que hay controles orgánicos e interorgánicos en el sistema constitucional que se practica en Guatemala.

Si la actividad de los polí­ticos continúa sobre esa ví­a, no va a prevalecer el bien común y seguirá fallando el principio de los frenos y contrapesos que persigue mantener el balance de la democracia, analiza Luis Linares.

El sistema polí­tico en Guatemala muchas veces se fundamenta en un juego polí­tico y de intereses, deficiencias estructurales que se manifiestan, por ejemplo, en el procedimiento para designar a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a casi todas las autoridades de los distintos tribunales del paí­s, subraya Gabriel Orellana Rojas.

Un grave defecto del actual sistema del paí­s también es la coincidencia en el tiempo y en el espacio de elección, porque la escogencia de diputados al Congreso de la República coincide con la elección de autoridades municipales y del Presidente y Vicepresidente de la República, repasa.

Desafortunadamente como el Organismo Legislativo de Guatemala no tiene un referéndum revocatorio a la mitad de su perí­odo, y todas las autoridades del paí­s casi empiezan a gobernar el mismo dí­a, no le toman ni les afectan las corrientes de opinión adversas que los cuestionan.

APLANADORAS

El Movimiento de Acción Solidaria (MAS), de Jorge Serrano Elí­as, no tuvo mayorí­a en el Congreso pero hundió a las instituciones con costo polí­tico enorme.

La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) tampoco es aplanadora en el Congreso.

El Partido de Avanzada Nacional (PAN) fue llamada Aplanadora Amarilla de 1996 a 2000.

El Frente Republicano Guatemalteco (FRG) fue conocido como aplanadora azul que mantuvo la Presidencia del Congreso los cuatro años, de 2000 a 2004

Voces parlamentarias confiables, recuerdan que durante su gobierno, ílvaro Arzú gritaba a los presidentes del Organismo Legislativo para que apresuraran la aprobación de leyes.

Las fechas de elección general de autoridades son uniformes en Guatemala, distinto a lo que ocurre en otros paí­ses donde por espacios de dos años o tres años se va renovando a los polí­ticos.

«Como decí­a un rector de la universidad de San Carlos de Guatemala en los años 50, que la autonomí­a no se pierde, se entrega», pronunció Gabriel Orellana Rojas.
«La democracia será imperfecta si hay más arbitrariedad y más discrecionalidad del funcionario; responder a intereses particulares antes que a los colectivos afecta a los poderes del Estado».

Luis Linares

de Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales (Asies)

Una solución para mejorar la actividad y los controles polí­ticos serí­a promover una reforma a la Constitución Polí­tica de Guatemala, «En este momento ¿quién tiene interés en reformar algo que le está redituando». Gabriel Orellana Rojas.
Así­ comenzó Serrano, echándole la culpa al Congreso; propició la compra de votos en su momento y terminó cerrando el Congreso y violando la Constitución. Otto Pérez, PP