Según las propuestas de campaña del partido ahora gobernante, seguridad y empleo, entre otras cosas, serían prioridad. En ese sentido, los retos son grandes e importantes y parecieran estar cuesta arriba.
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Sin embargo, en la parte del empleo, además de que hace dos días se presentó una nueva política gubernamental para este tema, que será para 10 años, se pensaría que, según la perspectiva del sector privado, que considera propicio el momento para incentivar inversiones, derivado del ambiente “positivo” que se estaría dando debido a que el gobierno actual asumió el poder, se conseguiría aumentar no solo el empleo formal –siempre y cuando el gobierno juegue un rol de facilitador–, sino también crecimiento económico incluso por arriba de lo que el banco central proyecta.
De esa cuenta, el mandatario refirió que espera que se creen empleos por encima de la cifra de los 47 mil anuales, que es la cantidad que se alcanzó en el año 2007, cuando la economía del país tuvo el mejor desempeño de la última década, pues creció 6.3 por ciento.
En total, para este periodo de gobierno, esto daría como resultado unos 188 mil empleos creados, siempre y cuando se faciliten las condiciones para que los inversores se animen a colocar sus recursos en Guatemala, según destaca el mismo mandatario.
A todo esto hay que recordar que, en otro momento, el Presidente refirió que nuevamente, de crearse las condiciones de parte del Gobierno, que le correspondería facilitar los procesos para el establecimiento de empresas y otros procedimientos, el país tendría potencial de crear unos 640 mil empleos, que de forma anual serían unos 160 mil para el tiempo que este gobierno dure en el poder, es decir, 113 mil más de lo que ahora propone.
Sin embargo, ambas cifras serían insuficientes incluso para lo que el Gobierno maneja en cuanto a la cantidad de personas que cada año se agregan a la fuerza laboral del país, que en todo caso, estarían entre 180 mil y 200 mil nuevos trabajadores.
Aparte de esto –y aquí es donde estaría lo preocupante–, según los datos de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), que en entrevista a Juan Carlos Zapata, gerente general de esa entidad, publicada en este periódico la semana pasada se dieron a conocer, cada 10 años, a la fuerza laboral del país ingresan 2.5 millones de personas; de las cuales, un millón se integra a la economía informal, 500 mil personas consiguen un empleo formal y el resto, ¡un millón de guatemaltecos! emigra para conseguir las oportunidades que en nuestro país no encontró.
Tomando entonces, deliberadamente, los datos de Fundesa como los más relevantes, que darían como resultado la necesidad de crear 250 mil empleos anuales, lo más probable es que el esfuerzo del Gobierno quizá debería enfocarse en algo más que simplemente facilitar las cosas para que quienes quieran invertir en Guatemala lo hagan, porque de concretarse sus propias proyecciones, de crear solo 188 mil empleos, que si se compara con los de Fundesa quedaría un déficit para estos cuatro años de unos ¡812 mil! Y para esta cifra, serían otros 320 mil guatemaltecos migrantes con todo lo que eso conlleva, las cosas no andarían como la población espera que cambie su situación económica.
Y claro que, estarán los que argumentan que el gobierno no debe entrometerse en la economía y por otro lado, los que querrían que el Gobierno lo haga y lo dé todo, pero lo que es indispensable considerar es que en países como Guatemala, lo que se necesita es un equilibrio entre ambos extremos más allá de solo facilitar condiciones.