Con brasa ardiente


Un policí­a mexicano marca el sitio donde quedó una bala en la escena del crimen en una calle de la ciudad de México. Unos 3,200 policí­as participarán en las operaciones de seguridad previas a la visita del presidente Obama.

AFP PHOTO/Luis Acosta» title=»Un policí­a mexicano marca el sitio donde quedó una bala en la escena del crimen en una calle de la ciudad de México. Unos 3,200 policí­as participarán en las operaciones de seguridad previas a la visita del presidente Obama.

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<p>México recibirá el jueves al presidente de EE.UU., Barack Obama, en su primera visita a América Latina con la brasa ardiente de una guerra entre cárteles de la droga en la frontera común, aunque el comercio y la inmigración también destacan en la agenda bilateral.</p>
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Obama desarrollará en México el jueves un breve programa de menos de 12 horas, pero antecedido por un intenso movimiento bilateral tras sonar las señales de alarma en Estados Unidos por el riesgo de que la confrontación entre cárteles mexicanos se instale en su frontera.

Las secretarias de Estado, Hillary Clinton, y de Seguridad Interior, Janet Napolitano visitaron México en marzo pasado como avanzada para acercar posiciones, que resultaron en el reconocimiento estadounidense de que la lucha contra el narcotráfico es una responsabilidad compartida.

El gobierno de México quiere que Washington se haga cargo de la parte que le toca: el abastecimiento de armas del crimen organizado en Estados Unidos, paí­s que es a la vez el mayor mercado mundial de consumo de cocaí­na.

«El mayor poder dado al crimen organizado a través de las armas viene de Estados Unidos. Desde 2006 hemos decomisado 27.000 armas, entre las que hay desde lanzamisiles hasta 2.500 granadas, e incluso hemos encontrado uniformes y armas del Ejército estadounidense», dijo el presidente Felipe Calderón en marzo pasado en una entrevista con la AFP.

Hillary Clinton tomó nota del reclamo y admitió que «de Estados Unidos proviene el 90% de las armas que usan los narcotraficantes en México».

Dos dí­as antes del inicio de la visita de Obama, el Ejército mexicano presentó el martes un arsenal de alto poder decomisado cerca de la frontera con Estados Unidos, compuesto hasta por una ametralladora antiaérea con capacidad para 800 disparos por minuto y que vulnera cualquier tipo de blindaje.

El arsenal confiscado es una muestra del alto poder de fuego que poseen las bandas de narcotraficantes, que además han escalado en los niveles de violencia con métodos como las decapitaciones, ejecuciones a mansalva y hasta cadáveres diluidos en ácido.

El gobierno de Calderón teme que sea en vano su estrategia de sacar a las calles a 36.000 militares para combatir el narcotráfico si no cuenta con un fuerte compromiso del lado estadounidense.

La guerra entre los cárteles de las drogas que se disputan el mercado local y el trasiego hacia Estados Unidos ha dejado 5.300 muertos en 2008 y más de 1.100 en lo que va de este año.

En las reuniones que mantendrán Obama y Calderón el jueves en la residencia presidencial de Los Pinos, también habrá espacio para dialogar sobre comercio e inmigración, dos de los temas permanentes y espinosos en la relación bilateral.

Obama ha expresado la intención de impulsar una reforma migratoria que permitirí­a obtener la ciudadaní­a estadounidense a los inmigrantes ilegales, la mayorí­a mexicanos.

«Que tenga la intención es muy importante, porque el Congreso está dominado por su partido (el Demócrata), pero es un tema que históricamente se termina estancando en el Congreso», dijo Jesús Velasco, experto en la relación bilateral del Instituto Autónomo de México (ITAM).

Del total de 12 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos, los indocumentados sumaban 4,8 millones en 2000, según un censo de 2003, mientras que organizaciones mexicanas de migración estiman que actualmente son entre 6 y 8 millones.

Con una frontera terrestre de más de 3.000 km, que además es la más transitada del mundo, el comercio es uno de los temas que encabeza la relación bilateral, que recientemente tuvo un capí­tulo sin precedentes cuando México impuso sanciones a Estados Unidos por incumplir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en materia de transporte.

México es el tercer socio comercial de Estados Unidos, después de Canadá y China, y sólo el intercambio de bienes sumó 332.000 millones de dólares en 2006, al amparo del TLCAN.

Al menos 3.200 policí­as capitalinos están destinados para el operativo de seguridad en torno a la visita de Obama, quien se moverá en un reducido radio entre el hotel en el que se alojará en el exclusivo barrio de Polanco y la residencia presidencial de Los Pinos.

En su breve estadí­a en México, el presidente estadounidense sostendrá una reunión a solas con Calderón y luego con sus comitivas en Los Pinos, donde luego se realizará una conferencia de prensa.

Por la noche el mandatario anfitrión ofrecerá una cena en honor del visitante, quien el viernes por la mañana partirá hacia Trinidad y Tobago para participar en la Cumbre de las Américas, a la que también acudirá su colega mexicano.