Los comunistas checos decidieron presentar su propio candidato a presidente en la segunda vuelta de la elección prevista para mañana, para enfrentar al saliente Vaclav Klaus y a su rival de la primera vuelta, el checo-estadounidense Jav Svejnar.
La diputada europea (no inscrita) Jana Bobosikova, ex periodista de 43 años, perteneciente a la derecha liberal, fue la única en aceptar llevar la bandera roja ante los grandes electores de la cámara Baja y del Senado, aún cuando se habían barajado distintas personalidades para ello.
Sus posibilidades de victoria son numéricamente nulas, como ella misma lo reconoció, pero políticamente su candidatura va a pesar bastante, sobre todo después de que el ultraliberal y muy euroescéptico Vaclav Klaus, de 66 años, no lograra su reelección la semana anterior por un voto.
La estrategia del Partido Comunista Checo (KSCM) «busca esencialmente impedir la elección de Vaclav Klaus, pero en la práctica está claramente destinada a jugar en su favor», declaró Jan Svejnar en una rueda de prensa.
Este profesor de economía de 55 años que regresó especialmente de Estados Unidos para participar en las elecciones presidenciales estima que él es «el único capaz de derrotar» al presidente saliente.
Como contrapartida a sus 29 votos en el parlamento (26 diputados sobre 200 y tres senadores de 81, o sea lo suficiente para hacer inclinar la balanza) el KSCM pide «un pacto» político a largo plazo y un compromiso firme contra el radar que los estadounidenses quieren instalar en territorio checo, en el marco del despliegue de su escudo antimisiles.
Ante la falta de un acuerdo sobre estos puntos, los comunistas se negaron a sumarse a la «alianza anti Klaus», formada por la oposición social-demócrata (CSSD) y los Verdes, pero dicen seguir abiertos a la negociación.
De su lado Klaus, que ha basado su programa en la «continuidad», confía en el apoyo masivo del Partido Democrático Cívico (ODS, derecha liberal) que fundó a comienzos de los años 90 y dirigió hasta 2002.
«Siempre he obtenido más votos que mis rivales. Y sigo, es válido», declaró la semana pasada Klaus, quien antes de llegar a presidente en 2003, tras una laboriosa elección, fue ministro de Finanzas en el periodo anterior a la desintegración de Checoslovaquia, primer ministro (1992-1997) y presidente de la Cámara de diputados.
La semana pasada falló la obtención de un segundo mandato por estrecho margen. La ausencia de dos parlamentarios demócrata-cristianos, enfermos, no le favoreció. Un parlamentario social-demócrata también se excusó por razones de salud.
Como una prueba del tenso ambiente político reinante, la derecha liberal y los social-demócratas se acusaron mutuamente de haber ejercido fuertes presiones sobre los parlamentarios concernidos.
La atmósfera se hizo más pesada aún esta semana cuando el correo interceptó cinco cartas enviadas a miembros del Parlamento, favorables a Vaclav Klaus en la primera vuelta, que contenían balas.