Comunidad Económica Europea, recortes, déficit o división


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Las recientes elecciones celebradas en Francia y Grecia han traído a la palestra el enorme costo político que sufren los partidos que impulsan las políticas de recortes presupuestarios, ahorros y metas de reducción del déficit que promueve la Comunidad Económica Europea (CEE) dentro de sus miembros, de manera tal que estos se ajusten a las metas comunitarias y puedan seguir recibiendo beneficios económicos de parte de la CEE o simplemente no quiebren como Estados.

Juan Antonio Mazariegos G.


En Francia, los socialistas, después de muchos años capturaron a través de François Hollande la Presidencia de dicho país, por un estrecho margen, impulsados sobre todo, por una campaña en donde las miradas y las estrategias no se centraban en los escenarios franceses, sino en la vecina España y bajo el argumento principal de que si triunfaba su rival Sarkozy, Francia se vería envuelta en una serie de recortes presupuestarios como los que mantienen hoy en un permanente estado de shock a ese vecino país. Por su parte, desde hace dos semanas que se celebraron las elecciones en Grecia, ocho minúsculos partidos  políticos, de la más variopinta procedencia, se encuentran entrampados tratando de formar gobierno, dado que el voto de los ciudadanos castigó a los dos principales partidos políticos griegos que seguían las directrices de la CEE, la cual urge a Grecia a tomar medidas radicales de ajustes para poder llegar a las metas de déficit presupuestario que les han impuesto y de esa manera contar con un nuevo fondo de rescate que salve al país de una crisis económica de enormes proporciones que podría traer como corolario la salida de Grecia de la misma CEE. Bajo ese escenario, es fácil caer en la tentación de pensar que es el pueblo el que se opone a los recortes y que estas metas de déficit presupuestario son presentadas o promovidas por ogros financieros que no hacen más que reclamar sus réditos, sin embargo, lo que sucede en Europa no es más que el lógico despertar después de la parranda, la cual se prolongó por muchos años y en la que los gobiernos gastaron y promovieron beneficios sociales que simplemente no era posible mantener en el tiempo y que ahora, al momento de pagar la cuenta se encuentran con que deben de ajustarse el cinturón y volver a la realidad de cada uno, pues no es cierto que la Comunidad Económica los haga a todos iguales. En un interesante artículo que publicaba en su sección internacional este vespertino el día de ayer, se traía a colación la posibilidad de que Europa se dividiera, el escenario, sin duda está montado, si simplemente los pequeños partidos políticos griegos que tratan de formar gobierno no lo logran o simplemente logran uno que pierda el norte y tenga la veraniega idea de que Grecia en base a playas hermosas y buen vino saldrá adelante, nos encontraremos a las vísperas de presenciar la caída de un imperio moderno que quiso pero no pudo convertirse en una verdadera unidad económica.