COMUNICACIí“N: LIBRE, OBJETIVA E IMPARCIAL


Los medios de comunicación deben de ser libres, responsables en la comunicación social, no deben confundir las opiniones editoriales que representan un criterio especí­fico con lo que es la información objetiva, veraz e imparcial que se brinda a la comunidad.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Los partidos polí­ticos y sus integrantes permanentemente han estado preocupados de las encuestas que contratan y publican los medios de comunicación social, que el contenido sea técnico, objetivo y veraz.

En varias campañas electorales se ha considerado que las encuestas pueden ser un instrumento para influir y obtener que el votante, especialmente el que no se encuentra comprometido por quién votar, pueda ser inducido a favor o en contra.

En lo personal, hace dos elecciones generales pregunté a Gonzalo Marroquí­n, en la presentación de la encuesta de Prensa Libre, si las encuestas que ellos realizaban eran veraces. Emotivamente me respondió que sí­ lo eran y que si se alejaran de la objetividad y la veracidad, estarí­an violando un principio que tarde o temprano les traerí­a negativas consecuencias.

En la presente campaña, las encuestas publicadas previo al 9 de septiembre dejaron mal parado a este medio, se alejó tanto del resultado de la elección que prácticamente justificó el que se le pudiera sindicar de haber tenido la intención de favorecer a uno y perjudicar a otro de los principales candidatos; para su mala fortuna, incluso otra de las encuestas publicadas en el mismo perí­odo sí­ coincidió estadí­sticamente con el resultado de la primera vuelta.

Como consecuencia de estos hechos, corresponde preguntarse si las subsiguientes encuestas merecen o no credibilidad, hecho que se enfatiza cuando un conocido encuestador opina que la encuesta equivocada no habí­a sido cientí­fica sino periodí­stica, calificativo que es aún más grave porque el periodismo debe ser ético, objetivo y veraz, su pretendida explicación complicó más el tema.

La Ley Electoral y de Partidos Polí­ticos, norma de rango constitucional, establece cuándo deben dejar de hacerse y cuándo deben dejar de publicarse las encuestas, pretendiendo evitar la manipulación en el electorado.

De conformidad con la Ley de Libre Emisión del Pensamiento, el colega Gabriel Orellana opina que no puede, ni debe limitarse las encuestas y el tiempo en que las mismas sean publicadas. En ese caso, si se convierte en una simple noticia, todos los afectados tendrí­an, en mi opinión, el derecho de aclaración y respuesta, pues obviamente los podrí­a perjudicar y por consiguiente, tener ellos el pleno derecho de aclarar.

La Misión de Observación de Naciones Unidas considera que las encuestas deben tener normas jurí­dicas precisas, incluso ya se han manifestado varias opiniones en torno a que deberí­a existir un ente regulador, parte del Tribunal Supremo Electoral, que evitase que a través de las encuestas, sus métodos y preguntas, se publicaran hechos o aspectos que lleven la finalidad de favorecer o perjudicar a un partido, un binomio o candidato.

La justicia es ecuánime e imparcial; los medios y sus dueños deben respetar la verdad, si una encuesta es refutada deben de inmediato publicar la aclaración para que sea oportuna y justa, eso es una obligación.