Anualmente se generan unos US $ 240 millones, en concepto de arqueoturismo, en el Parque Nacional Tikal, pero los ingresos podrían duplicarse si se ampliara la conservación y protección de la Cuenca del Mirador, ubicada a 80 kilómetros del parque nacional.
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Según Cristiane Junqueira, de la Fundación para la Conservación del Patrimonio Cultural y Natural Maya (Pacunam), la institución que representa y Global Heritage Fund (GHF), en conjunto con ocho empresas privadas, adquirieron el compromiso para invertir varios millones de dólares, durante cuatro años, con el fin de establecer la preservación de la Cuenca de El Mirador.
«El apoyo inició en 2006 y se extenderá hasta 2010. Esta es la primera vez que grandes empresas guatemaltecas se han unido para formar una asociación y para proveer significativo apoyo financiero y de negocios para la conservación del patrimonio cultural y natural de Guatemala», dijo Junqueira.
Este proyecto se enmarca dentro del parque llamado «Los 4 Balanes», que recientemente presentara el presidente ílvaro Colom, el cual tendrá una extensión de 20 mil kilómetros cuadrados. «La región geográfica de la Cuenca del Mirador es de 3.3 mil kilómetros cuadrados, por lo que este contribuirá con la visión general del país sobre conservación de la fauna y la vida silvestre», dijo Jeff Morgan de GHF.
Mesa multisectorial definirá
Los trabajos que se efectuarán en cuanto acceso a las comunidades, infraestructura, seguridad y servicios al visitante, aún no están definidos, informó Junqueira.
Actualmente existe una Mesa Multisectorial, integrada por representantes de las comunidades que habitan la Cuenca, autoridades del Gobierno como Conap, Secon y las organizaciones promotoras, quienes deberán consensuar estas decisiones.
En la Cuenca Mirador se han identificado más de 100 pequeños parques y unos 50 más grandes que Tikal, por lo que las posibilidades de atraer turismo son infinitas, según quienes impulsan el apoyo financiero.
Arqueoturismo
Se pretende impulsar el arqueoturismo, que integra actividades de conservación y desarrollo, y trabajo en conjunto con las comunidades locales para rescatar los sitios arqueológicos. «La estrategia de arqueoturismo en Tikal ha protegido con éxito la deforestación, la cacería ilegal de vida salvaje y el saqueo», sostuvo Junqueira.