Comprensión del perdón


«Es la fragancia que la violeta suelta, cuando se levanta el zapato que la aplastó» Mark Twain.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

El perdonar ha sido evaluado muchas veces como un acto religioso, un acto ligado a la bondad y valores humanos. Es el objetivo de este artí­culo considerarlo como una necesidad humana. Meritoria de aprender y utilizable como una herramienta de gran valor en psicoterapia.

Cuando guardamos rencores, viejos problemas, que una y otra vez transitan en nuestra memoria, y nos conducen a sentirnos de una manera ví­vida. Nuevamente lastimados. Creemos que de manera injusta hemos sido tratados por la vida o por otras personas y esto nos produce enojo, coraje y frustración. Emociones que a lo interno nos son insoportables y difí­ciles de manejar. Estas nos piden la retaliación y venganza, pero, ejecutarlas no es fácil para las personas que tienen un sentido de los valores humanos. Es entonces cuando llevamos a lo interno nuestros peores sentimientos; Y ellos nos conducen a enfermedades fí­sicas y emocionales. Si no logramos manejarlos de manera adecuada.

Por lo anterior, es importante comprender la importancia del perdón y aprender a realizar este acto de autoliberación y de sanación interna.

Nos es arduo entender qué es el perdón y lo confundimos con la idea de reconciliación, que es algo más profundo que perdonar; o con una obligación moral o religiosa; o con perder en el olvido lo que nos han hecho; o con un acto de bondad para quien nos ha herido o perjudicado. Dejando de ver los beneficios personales del mismo.

Hemos de reflexionar a través de la definición de la ofensa; la cual consiste en un evento realizado con injusticia, determinación y deliberación. En el cual una persona ha decidido dañar de manera profunda a otra.

Lo anterior se traduce a la existencia de muchas secuelas irresolubles e irremediables para quien ha sido herida/o por la ofensa. Y solamente para quien nos ofende es que perdonamos.

Es propia esta aclaración del significado de la ofensa, ya que muchas veces nos sentimos ofendidos u ofendidas fácilmente por una debilidad en nuestra autoestima. Es cierto, también, que en el mundo existen personas que carecen de destrezas para la vida social y que con frecuencia hieren los sentimientos de otras/os. Esto igualmente es preciso de meditar. Ya que no existe una premeditación en hacernos daño; y lo más probable es que no pase de un comentario fuera de lugar o inadecuado con el cual nos resentimos.

El perdonar no puede constituir un acto de ligereza humana. Es un proceso que tiene diversos grados de dificultad, que necesita pasar ante diferentes etapas antes de su ejecución. El cual tiende ha ser de forma voluntaria, libre de normas y coacción. Por lo que ha de deliberarse sobre el tema de una manera seria.

Cuando perdonamos nos liberamos de cargas que nos castigan en la vida y no nos permiten ser soberanos de nuestro interior. Expresamos lo mejor de nuestra naturaleza humana y claramente nos beneficiamos con su realización.

El perdón es una experiencia de paz y comprensión interna que se vive en el presente. Enfocamos nuestra atención en las cosas buenas de la vida y no en las malas, puesto que nos alejamos del resentimiento, permitiéndonos disfrutar nuestras oportunidades de vida presentes y futuras.

Significa dejar el pasado en el pasado, con el entendimiento de que lo que ya fue hecho no se puede cambiar. Es la única manera, de que la ví­ctima de un vejamen, limite la perpetuación del daño hacia su persona. Y esto, de ninguna manera, significa negar el derecho a que se realice justicia y la consecución de la ley.