Complicado sistema de votaciones en USA


Una noche éstas, cabalmente la del pasado martes cuando se realizó el segundo debate entre los candidatos presidenciales de Estados Unidos, mi mujer me preguntó a boca de jarro en qué consiste eso de los votos populares y los votos electorales en esa nación, ante lo cual le respondí­ que me hiciera la campaña de esperarse unos dí­as, porque yo no estaba muy seguro del procedimiento de las votaciones norteamericanas, de manera que iba a realizar una somera investigación al respecto y que, de paso, escribirí­a un artí­culo, para ser más claro, conciso y aflautado.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Casualmente mi amiga Raquel, que reside en Estados Unidos, me envió un breve análisis acerca de este tema escrito por el periodista Peter R. Bernal, de El Nuevo Heraldo, quien asevera que el proceso electoral para elegir al presidente y al vicepresidente de Estados Unidos es como un partido de futbol americano, porque es tan simple en sus objetivos, pero complicado en su ejecución.

Veamos en qué consiste ese enrevesado asunto o cómo funciona ese sistema del Colegio Electoral de Estados Unidos, que introdujeron los legisladores fundadores de ese paí­s, plasmado en su Constitución Polí­tica, en la Convención de Filadelfia de 1787.

Primero que todo, el candidato que gana la pluralidad del voto popular en su estado gana el voto electoral, con excepción de Maine (4) y Nebraska (5), que se obtienen ganando los distritos electorales. Para citar ejemplos, si el candidato republicano John McCain triunfa en la Florida, obtiene todos los 27 votos electorales, que corresponden, asimismo, a 25 representantes (diputados) y 2 senadores. Y si el aspirante demócrata Barack Obama gana Nueva York, logra la totalidad de los 31 votos electorales, que le dan la victoria, también, a 29 representantes y 2 senadores; aunque en ambos casos las diferencias de votos populares fueran mí­nimas.

También pudiera ser que uno de los candidatos gane el voto popular en estados de poca población, y que por ello mismo cuentan con pocos votos electorales, pero que son los que, al final, deciden la elección.

En otras palabras, el voto popular no garantiza el triunfo, como ocurrió hace 8 años, en las reñidas contiendas presidenciales de 2000, cuando el actual presidente republicano George W. Bush triunfó (con sutil fraude, alegan sus detractores) sobre el entonces vicepresidente demócrata Al Gore, por 271 votos electorales del primero, contra 266 del otro, aunque el ahora ambientalista Gore salió triunfante en todo Estados Unidos con una diferencia superior a 500 mil votos populares.

Otros casos parecidos han sido la de Samuel Tilden, en 1876, cuando triunfó por 250 mil votos populares sobre Rutherfork Hayes, pero perdió por un solitario voto electoral, y la derrota de Grover Cleveland frente a Benjamí­n Harrinson en 1888, que a pesar de que el primero obtuvo 90 mil votos populares más, solamente triunfó en estados que le dieron el 42 por ciento de votos electorales.

Podrí­a ocurrir, tal como están las encuestas, que Obama obtenga mayorí­a de votos populares, pero que McCain gane mayor número de votos electorales. Algo improbable, pero posible.

No sé si logré explicarme. Ya Magnolia me lo dirá esta tarde.