Complicación


Los primeros resultados que dio el Tribunal Supremo de Elecciones de Honduras daban cuenta de una participación arriba del sesenta por ciento de los electores empadronados, lo que en buena medida reflejaba una actitud de la población hondureña de respaldo al proceso y legitimación del mismo régimen de Micheletti, bajo cuya conducción se realizaron los comicios.


Sin embargo, ayer el mismo TSE hondureño rectificó los datos y al llevar computados poco más del cincuenta por ciento de los votos, refleja que la participación de los ciudadanos en las urnas, sin contar los votos blancos o nulos, no llega ni siquiera a la mitad de los empadronados. En otras palabras, ese resultado pone en serio predicado a todo el proceso porque es obvio que si más de la mitad de los empadronados no acudieron a las urnas es menos clara la legitimidad de todo el proceso y los paí­ses que se anticiparon a validarlo tendrán que ir revisando sus planteamientos, sobre todo si con el avance del escrutinio, que discurre demasiado lentamente, sigue disminuyendo la cifra de los electores porcentualmente con relación a la cantidad de ciudadanos aptos para votar.

Es un hecho que Honduras sigue siendo fuente de muchas sorpresas y a estas alturas todaví­a no se puede tener absoluta certeza de lo que le espera a ese hermano paí­s. Una participación tan importante como la que reflejaban las primeras cifras proporcionadas por las autoridades electorales, daba un fuerte espaldarazo al gobierno que surgiera de las urnas, pero si resulta que más de la mitad de los ciudadanos no acudieron a votar, el problema para el señor Lobo será mayúsculo en términos de tratar de legitimarse ante su propio pueblo, primero, y ante la comunidad internacional.

Es importante que las autoridades electorales hondureñas aceleren el trabajo porque otro elemento que siembra duda y pone una nube sobre todo el proceso es esa lentitud en el conteo de los votos y lo que pudiera ser una manipulación inicial de cifras para crear una expectativa diferente. En efecto, los primeros datos divulgados apuntaban a una participación importante, pero desde el mismo dí­a de las elecciones, observadores dijeron que en la capital y en San Pedro Sula habí­a habido una concurrencia más alta que en varios de los poblados del interior del paí­s y ahora resulta que al irse sumando los votos del interior es cuando se nota esa gran diferencia que reduce el peso de la participación ciudadana. Cierto que los datos del área urbana llegan más luego, pero no se puede justificar en estos tiempos que en una semana no se haya contabilizado todo el resultado electoral.