Ocupa muchos espacios en los medios de comunicación -especialmente en los de América y Europa- y provoca problemas en lo gubernamental, en lo social y en lo político, el caso de millares y millares o millones de migrantes indocumentados que ya han logrado ingresar o tratan de hacerlo en los países que, en el marco de su legítimo derecho soberano, están poniendo muros de contención a esa avalancha humana.
El llamado «sueño americano» ha suscitado interés entre no pocos guatemaltecos de modestos estratos sociales en cuanto a saltar subrepticiamente los bordes territoriales de los Estados Unidos de América. En su mayoría, esos connacionales, que por cierto suman ya como millón y medio, desde pasadas épocas han realizado su propósito, pero otros, que están como haciendo «cola», dadas las circunstancias que prevalecen internacionalmente, sobre todo las de conspiración (apuntando a la dominación mundial), de recesión, de criminalidad y delincuencia en general, incluso de tipo terrorista, tropiezan con gran dificultad, y los que transgredieron la ley (léase «mojados») están siendo devueltos en oleadas tras oleadas a sus respectivos países.
Pensamos que la gente que abandona su suelo natal para ir a vivir y/o a trabajar a otro debe (debe, recalcamos) hacerlo con todas las de ley, no violando la ley y, en todo caso, lo deseable es, primordialmente, la superación económica y en otros aspectos; no proceder con proclividad a cometer hechos reñidos con la moral, entre otros reprobables; no para dar rienda suelta al ocio, al vicio alcohólico, al tráfico de drogas, a la drogadicción, al libertinaje de toda índole, ni a los actos de violencia a la usanza de los demagogos de la politiquería, porque eso… todo eso es totalmente negativo, nada edificante y, en cualquier momento, puede dar motivo para sufrir serias consecuencias en la cárcel o, en el mejor de los casos, para exponerse a la deportación.
Decimos eso a manera de preámbulo un tanto prolongado y, si se quiere, diría más de algún lector, atediante?
Hay personas que han realizado felizmente sus sueños en el exterior. En los Estados Unidos de América, por ejemplo. Entre muchísimas de esas personas está una de nuestras compatriotas con la que nos unen fuertes lazos de amistad, de una amistad sincera que ni el tiempo ni el espacio le han restado fortalecimiento, gracias a la frecuente relación mediante la maravillosa vía de la Internet y, a la vez, a eventuales oportunidades de carácter personal.
Como veremos enseguida, se cumple, en realidad, lo que dijo Jesucristo: ¡Nadie es profeta en su tierra!
La compatriota a que nos estamos refiriendo es Gloria Bolaños Pons, vinculada, en virtud del cotidiano quehacer, con significados hombres de empresa de varios continentes (adonde viaja con frecuencia), así como con altos círculos políticos y oficiales de la superpotencia norteamericana. Dicho sea de paso, es una dama de noble corazón que suele volcar bondades a favor de sus seres queridos y de otros mortales conocidos y aun no conocidos que, en una forma u otra, afrontan adversidades propias de los avatares del destino.
Podemos decir que Gloria (cariñosamente Glorita) ha escalado muchos peldaños de éxito en las bellas tierras del Tío Sam. Fundó un buen día, con titánico esfuerzo, una empresa que, en lo que concierne a sus actividades, tiene ramificación a nivel internacional, y eso, como ella dice fuera de toda vanidad, de toda inmodestia, la hace sentir una satisfacción muy íntima con legítimo orgullo.
Guatemala, su amada patria inolvidable, le brindó bienestar y días muy felices en la plenitud de la adolescencia y de su juventud, pero por sus relaciones muy personales, muy naturales, con el coronel Carlos Castillo Armas, desde antes de que el caudillo del Movimiento de Liberación Nacional asumiera las funciones de la Presidencia de la República, ya no digamos después, fue víctima de arbitrariedades e injusticias de la gente que directa o indirectamente estuvo comprometida con el régimen arbencista que se derrumbó el 27 de junio de 1954.
Al parar mientes en el caso particular de Gloria Bolaños Pons, nuestra dilecta amiga, podemos comprobar que mediante el trabajo con asiduidad y honradez se pueden recorrer largos trechos en los caminos del mundo?
Congratulaciones, Glorita, por su exitosa actividad empresarial y? ¡adelante, siempre adelante con fe, entusiasmo, mucho optimismo y amplia visión de presente y de futuro!