No se deje llevar por los chismes, sea valiente, no subestime a los diputados y atienda a los medios de comunicación, son algunos consejos recopilados por la ministra de Educación, María del Carmen Aceña en su libro, Cómo ser Ministro de Educación de Guatemala, hacer reformas y no perecer en el intento.
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En 94 páginas la funcionaria sintetiza los consejos que le fueron útiles durante sus cuatro años de trabajo al frente de la cartera de Educación, que asegura «fueron muy difíciles pero satisfactorios por los logros alcanzados».
Aceña indica que el «manual de autoayuda» es un esfuerzo personal que compartió con el español Toni Puig, quien es asesor en la sección de comunicación del Ministerio de Educación además de un «buen amigo» desde el año 2004.
Dedicatorias especiales
En las primeras páginas del libro se presenta la dedicatoria dirigida al equipo de trabajo del Ministerio y a los maestros de escuelas, así también al sindicato de trabajadores de la educación nacional y al Congreso de la República, con quienes no tuvo una buena relación.
La ministra se enfrentó en diversas ocasiones a paros laborales promovidos por el sindicalista Joviel Acevedo, su principal opositor, quien siempre la acusó de cometer actos de corrupción y de acceder a políticas educativas descontextualizadas.
Mientras que en el Palacio Legislativo, Aceña no fue bien recibida por los congresistas de partidos no oficialistas, que durante más de tres semanas la interpelaron y consiguieron declarar la falta de confianza a su labor dentro del Ejecutivo.
La idea
«Todas las tardes, después del trabajo me dispuse a escribir lo más importante que se me ocurría relacionado con mis obligaciones administrativas» dice Aceña; posteriormente consiguió recopilar lo que asegura son las actitudes y comportamientos que debe adoptar un funcionario que ocupe su puesto.
Apoyada por amigos y familiares, se decidió a trabajar en la edición de su primer libro y posteriormente a su publicación, para dejar un legado de todo lo que aprendió durante su trabajo en el área educativa.
«Espero que las personas que ocupen mi lugar en el futuro tengan la oportunidad de leer el libro y aprender de mis experiencias, tanto positivas y negativas (…)» dice Aceña, mientras firma los libros para sus amigos.