El rey Salomón, ante la circunstancia de que dos mujeres reclamaban la maternidad de un infante y no pudiendo estar seguro de quién era la verdadera madre, ordenó que el niño fuera dividido y se le entregara a cada una la mitad del cuerpo, circunstancia que hizo reaccionar a la verdadera madre, quien de inmediato manifestó que prefería perder a un hijo vivo y no tener la mitad de un hijo muerto.
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La Ley de Acceso a la Información ha colocado a las bancadas de los diferentes partidos políticos que integran el Congreso, en una situación que se ha agravado por la evidente actitud de conocidos dueños de medios escritos, quienes han planteado en editoriales de Prensa Libre, elPeriódico, Siglo Veintiuno que es necesaria la existencia de una disposición legal que amplíe y garantice el derecho que la Constitución establece, no sólo para la prensa sino para todo ciudadano, al acceso a la información.
La norma constitucional es clara y no puede más que desarrollarse; sin embargo, tampoco debe pretenderse que la iniciativa se convierta en ley a través de una moción privilegiada declarándola de urgencia nacional, ello implica servilismo y que no se permita la discusión, la enmienda o mejora de uno de sus artículos, hecho que riñe con el concepto de que las leyes, previo a su aprobación, deben ser discutidas y aprobadas mediante tres lecturas, lo que no impide que la iniciativa no pueda convertirse en ley.
La iniciativa ha evidenciado el ánimo de enfrentar y de colocar en una difícil situación al presidente de la República, ílvaro Arzú, actual alcalde de la ciudad capital, comprobándose que el ánimo en su contra por parte de Gonzalo Marroquín, José Rubén Zamora y otros accionistas o dueños de medios escritos, de forma evidente.
El Presidente Arzú ha planteado procedentemente que el acceso a la información no debe ser sólo de una vía, que el mismo acceso debe existir con respecto a las fundaciones, asociaciones, cooperativas y empresas privadas que se beneficien de ingresos y manejo proveniente del presupuesto de ingresos y gastos del Estado, hecho que tampoco puede merecer refutación alguna, por el contrario, debería ser una de las normas permanentes de la ley de aprobación del presupuesto y debería ser una norma que se estableciera en la leyes procedentes.
Al referirse a los fideicomisos que existen en la municipalidad, que son parte del objeto al que se han referido algunos de los medios escritos, el Presidente Arzú dejó constancia que los mismos fueron creados sin crítica por í“scar Berger con el apoyo de dos de sus concejales, hoy diputados.
Los diputados del Partido Unionista, siguiendo el valiente ejemplo del Presidente Arzú, deberían ser el principal motor para que se presenten, aprueben y se implementen las normas legales que se necesitan para transparentar la verdad. También, ellos o cualquier legislador, debe plantear que en Guatemala ya no existan sociedades con acciones al portador, lográndose con ello certeza, transparencia y una clara barrera a la evasión de impuestos o a las transacciones dudosas como las que han realizado algunas de las personas recientemente en la compra o en el establecimiento de propiedad de algunos medios de comunicación social escritos.
En todo caso, siguiendo el ejemplo salomónico, cualquier recurso proveniente del sector público, no importando quien lo administre, quien lo maneje, quién lo utilice, debería poder ser requerido y conocido por la ciudadanía sin limitaciones.