Estudios realizados a nivel mundial sobre las causas de los accidentes aéreos, destacan que el 70 por ciento de percances se debe a errores humanos, además de la negligencia y la compra de repuestos genéricos.
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En los últimos meses Guatemala ha sido escenario de varios accidentes aéreos, que han cobrado la vida de muchos seres humanos.
El pasado viernes, murieron tres personas de origen español y una guatemalteca, que viajaban a bordo de un helicóptero rumbo a la capital guatemalteca, desde el departamento de Petén. La nave sufrió desperfectos mecánicos y cayó en Alta Verapaz.
Elementos de las fuerzas castrenses emprendieron la búsqueda de los cuerpos de los fallecidos; según indicó en esa ocasión Evelyn Picón, encargada de comunicación del Ministerio de Comunicaciones, los cadáveres quedaron «muy mal», fue difícil identificarlos.
Otros casos
El pasado 26 de octubre, una avioneta cayó sobre el paso a desnivel del Bulevar Liberación en la zona 9, en ese accidente ninguna de las dos personas que se transportaban en la nave resultaron heridas.
El piloto aviador, Fredy Orlando Pereira, adujo en esa ocasión, que no pudo frenar, ni virar de forma adecuada, esto debido a una falla.
El 25 de agosto fallecieron diez personas, seis de ellas estadounidenses y cuatro guatemaltecas, quienes viajaban del Aeropuerto Internacional La Aurora, rumbo a El Estor, Izabal.
La avioneta que trasladaría a estas personas se estrelló en horas de la mañana en el municipio de Cabañas, en el departamento de Zacapa, la línea que operaba el vuelo era Aéreo Ruta Maya.
Otro caso relevante fue la muerte del Ministro y Viceministro de Gobernación, Vinicio Gómez y Edgar Umaña, quienes fallecieron a consecuencia del accidente ocurrido el 27 de junio en una montaña de la aldea Pacayá, del Municipio de Purulá en Baja Verapaz.
Estudio
Un estudio presentado por la Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos (Ifalpa), hace algunos meses en Panamá, destaca que una de las principales causas de accidentes aéreos responde al exceso de trabajo de los pilotos sometidos a horarios por encima de las normas internacionales, lo que causa el 70 por ciento de los accidentes de aviación.
«La capacidad del factor humano tiene un límite, en este sentido no se puede flexibilizar las normas que regulan esta industria por encima de la capacidad del hombre», indicó uno de los directivos de la institución Ifalpa, que representa a más de cien mil pilotos de todo el mundo.
De acuerdo con la investigación, la mayoría de accidentes ocurren durante el proceso de aterrizaje, que es la fase más crítica, por eso, señala el estudio, que es importante que los pilotos se encuentren en óptimas condiciones durante el proceso de vuelo, desde el inicio hasta el final.
Según se indicó, América Latina no cuenta con un marco regulador regional, aunque existen diversas normas locales que cada país adopta, lo ideal sería regular parámetros científicos y técnicos, se dijo.
Panamá, que tiene a su cargo la Presidencia de la Comisión Latinoamericana de Aviación Civil, propuso como iniciativa para mejorar y permanecer en monitoreo sobre la seguridad operacional de las naves, hacer uso de la tecnología, que ya está incorporada en las nuevas aeronaves de nueva generación.
Este vespertino intentó comunicación con Juan José Carlos, titular de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), para conocer más información sobre el tema de los percances aéreos, pero se nos indicó que dicha persona estaba de viaje y no podía atendernos, hasta su llegada en los próximos días.
Por otro lado, en Guatemala se suscitan accidentes aéreos que no se reportan por temor a represalias, tal es el caso de las narcoavionetas, que muchas veces caen en diferentes terrenos, sobre todo en departamentos como Petén e Izabal, pero nadie informa sobre los acontecimientos, por ello existe un subrerregistro en esta información y de las posibles víctimas de estos percances, las cuales quedan en el anonimato.
El pasado 26 de agosto, miembros de la Policía Nacional Civil (PNC) informaron que la Administración de Drogas y Narcóticos (DEA), dio a conocer sobre un avión que cayó en las cercanías de la finca El Murciélago, en Izabal y que desapareció repentinamente. Las autoridades no encontraron los restos de la nave.
En esa ocasión, este vespertino se comunicó con varias fuentes que presenciaron el accidente, sin embargo, fue difícil obtener mayores detalles de esa información, ya que señalaron temer por su integridad si decían algo sobre dicho suceso, debido a que en la mayoría de casos los aviones que caen, especialmente en los departamentos de Petén e Izabal, son propiedad de personas vinculadas con el narcotráfico.
La fuente que pidió no ser citada, argumentó que «era mejor no mencionar nada sobre ese tema, porque podría traer problemas, ya que era obvio a quien pertenecía esa avioneta».