Ricardo Arjona ha tenido aciertos y desaciertos en su carrera como músico comercial y en gustos se rompen géneros. Particularmente creo que tuvo mucha perspicacia al escribir la canción titulada «Mojado» pues apeló de manera afortunada al sentimiento popular mexicano y centroamericano que añora al pariente o amigo que está en los Estados Unidos. Muchos guatemaltecos y guatemaltecas hemos derramado lágrimas amargas al escuchar ese y otros temas musicales que nos recuerdan a los que están trabajando del otro lado del Río Bravo.
Una pregunta que suele aparecer en las conversaciones de las llamadas por cobrar entre familiares, paisanos, amigos y migrantes es: ¿Cómo están las cosas en Guatemala? La necesidad de las y los que están lejos, de saber qué pasa en la tierra donde nacieron y crecieron es permanente. Por eso la pregunta es recurrente. ¿Qué respondemos los que vivimos el día a día en este terruño?
Podríamos contar que el futbol nacional no levanta vuelo y que no levantará nunca. O que la integración regional se está dando a pasos agigantados en el marco del narcotráfico; sin darnos cuenta, este flagelo nos ha anexado de nuevo al imperio mexicano, como en 1821. Podríamos mencionar, que hace unos meses murió «la Mocosita».
No dejaríamos de señalar que, ¡oh, sorpresa!, no hubo desfile militar este año pero se aumentó considerablemente el presupuesto del Ejército para el próximo período. Con rabia en la voz, debiéramos contar que el resentimiento machista sigue acabando con la vida de cientos de mujeres sólo por el hecho de serlo. La izquierda partidaria no existe y no se vislumbra un proyecto social democrático para la toma del poder.
Un fenómeno interesante para compartir porque se vive simultáneamente en El Salvador, Guatemala y ciudades como Los íngeles o Pasadena, es el ambiente electoral salvadoreño: el partido Arena está asustado y ha lanzado la más desesperada campaña negra contra Mauricio Funes, candidato presidencial del Frente Farabundo Martí.
Podríamos reseñar el despilfarro que ha hecho la cervecería centroamericana en la instalación y mantenimiento de un árbol artificial lleno de luces en El Obelisco, a costa de la explotación, por más de un siglo, de sus trabajadoras y trabajadores; ahora mismo en la Plaza Central hay un grupo de trabajadores exigiendo justicia en contra de los dueños de esa empresa, sin ser atendidas sus demandas por las autoridades de gobierno.
Otro punto a mencionar sería las enormes pérdidas campesinas en la cosecha de granos básicos que avizora un panorama negro en cuanto a la alimentación de las comunidades rurales para el próximo año.
La lista de dolencias y padecimientos nacionales es infinita. Seguramente la lista del otro lado del muro también es extensa. Con la actual recesión de la economía estadounidense habrá menos trabajo, por lo tanto, menos remesas que son el tanque de oxígeno que hoy sostiene la economía nacional. El futuro inmediato en el país se ve complicado para los más empobrecidos. La esperanza, como concepto, es la certeza de que lo que viene será mejor que lo que tenemos ahora.
En ese sentido, la clase campesina y trabajadora en Guatemala no tiene esperanza a menos que surja desde este mismo sector la organización y conciencia crítica para construir un futuro diferente.
Por cierto, si se interesa por escuchar el arreglo musical que la Comparsa Vitalicia de la Usac hizo a la canción de Arjona y tiene acceso a Internet, ingrese a YouTube.com y escriba en el buscador de esa página Web, los términos: «mojado comparsa».