Como el ladrón, por la noche (I)


Hay tantas cosas que comentar, que el tiempo realmente se pasa sin poder hacerlo. La planificación del ataque a Irán. Los entretelones de las fuerzas que la preparan. La crisis económica mundial. La tendencia a utilizar empresas de mercenarios que vendrí­an a suplir a los ejércitos, un nuevo negocio de la Halliburton del genocida Chenney. (Auxilio Juez Garzón, queremos ver la calidad de sus pantalones).

Carlos E. Wer

El éxito económico británico por la globalización, mientras en el Japón aumenta el número de empresas en quiebra. Mientras en Francia y en Alemania aumenta el número de pobres. Mientras los sistemas de salud de los Estados Unidos no tratan a los viejitos, porque seguro piensan que ellos por su edad, ya no vale la pena hacer gastos. (No me lo contaron, ¡lo viví­ en la persona de mi madre!). En un mundo que cada dí­a se vuelve más complejo, más cruel, que es poco repetir las expresiones del Comandante Chávez: no dejan olor a azufre, es una mentira?¡dejan olor a m?!.

Ante tanta complejidad he escogido sin embargo la próxima vista del presidente Bush, para referirme a ella, no solamente como resultado de mi personal opinión, sino con las informaciones que sustenten mis asertos. La desagradable noticia de la llegada al paí­s de efectivos militares estadounidenses, so pretexto de construir dos escuelas, dos centros de salud y tres pozos de agua, en San Marcos, uno de los departamentos más afectados por la tormenta Stan. (Un poco atrasados en la ayuda, pero bueno, al final de cuentas son sus intereses, no los nuestros), reconfirma lo que he tratado en múltiples oportunidades: ¡La vigencia del MSN200! Y digo desagradables, porque son precisamente las avanzadas de las intenciones de proteger la explotación de minerales y recursos estratégicos que sus compañí­as explotan dejando mí­seros beneficios al paí­s, por la traición de algunos hijos?que a pesar de haber nacido en esta tierra del quetzal, no son más que hijos?.. Acción que responde a la necesidad de cubrir los espacios que le han ido dejando a los Estados Unidos los movimientos populares en la América del Sur, acción que pretende acomodar sus unidades militares para amedrentar a los pobladores, el caso de San Marcos, en donde las comunidades han presentado una tenaz y valiente oposición a la explotación minera, en la que las «malas lenguas», han hasta identificado intereses de la familia Berger y Stein.