El juicio contra el presunto asesino en serie francés Michel Fourniret por la muerte, en algunos casos con la supuesta complicidad de su esposa, de siete mujeres en Francia y Bélgica, se inició este jueves en un tribunal de las Ardenas (noreste francés).
En la primera audiencia del proceso ante la corte con sede en Charleville-Mezií¨res, Fourniret rechazó declarar, mostrando en varias ocasiones un cartel donde se leía «Si no hay juicio a puerta cerrada, no abriré la boca», antes de entregar al presidente un texto escrito.
Cada vez que el presidente del tribunal, Gilles Latapie, le interrogaba sobre su identidad, Fourniret respondía enarbolando la hoja blanca donde había escrito la frase.
Luego, mostrando al presidente un rollo de papel sujeto con una cinta, el presunto asesino en serie se decidió a hablar, explicando que allí había escrito la exposición que tenía la intención de leer. «Dado que no habrá proceso a puerta cerrada, le pido por favor que lea este texto», le expresó.
«Está muy bien presentado. Lo leeré y el documento será incluido en el acta del debate», le respondió el magistrado.
Seguidamente, el presidente del tribunal interrogó a la esposa de Fourniret, que respondió a las preguntas sobre su identidad y sus abogados.
Michel Fourniret y su esposa Monique Olivier son pasibles de la reclusión a perpetuidad, al término de este proceso que está previsto dure unos dos meses.
El presunto asesino en serie fue detenido en 2003 por la policía belga cuando intentaba secuestrar a una adolescente de 13 años que logró huir y alertó a las fuerzas del orden.
Tras un año en prisión, Fourniret confesó seis asesinatos y su mujer no escatimó detalles sobre la violencia de su esposo, a quien atribuyó nueve crímenes.
Fourniret, de 65 años, está acusado de siete homicidios, cuatro violaciones y tres intentos de violación, cometidos en Francia y en Bélgica entre 1987 y 2000, todos ellos crímenes que ha acabado reconociendo.
Olivier, de 58 años, está acusada de ser la coautora de uno de los homicidios y cómplice de otros tres así como de las violaciones cometidas por su marido.
Las policías belga y francesa descubrieron siete cadáveres gracias a sus declaraciones, pero corrieron también detrás de pistas que resultaron ser falsas.
A día de hoy, hay otros dos casos que podrían estar relacionados con Fourniret pero que siguen todavía sin demostrarse: la desaparición en 1988 de una niña de 10 años disminuida física cuyo cuerpo nunca fue encontrado y el crimen de una joven británica de 20 años, hallada estrangulada y violada en 1990.
Uno de los interrogantes esenciales que podría dilucidar este proceso es cuáles fueron los motivos de Olivier para apoyar a su esposo, pues la complicidad de una mujer en crímenes sexuales constituye un caso raro en los anales judiciales.