Comida cara: un fenómeno agridulce para Latinoamérica


La soja y el trigo se venden a precios récord, el arroz cuesta el doble que hace 12 meses y el maí­z nunca estuvo tan caro en 12 años: Latinoamérica, exportador agrí­cola, embolsa cada vez más dinero pero se expone a pasar más hambre, advirtieron varios en Davos.


El precio de los «commodities» o materias primas ha tenido un boom espectacular en los últimos años gracias al viento internacional favorable y la creciente demanda de paí­ses emergentes de China e India.

La creciente demanda de la industria de biocombustibles, el aumento de la población mundial y de su ingreso per cápita han disparado el precio de los alimentos, señalan algunos expertos.

El costo de la carne, los huevos y los lácteos también ha subido considerablemente.

Un informe divulgado recientemente por la consultora Bidwells Agribusiness, con sede en Gran Bretaña, pronosticó que hay precios caros para rato por otras razones: la escasez de agua y tierras arables, y la lentitud de los avances tecnológicos en el área agrí­cola.

En Davos, la tribuna anual de la élite polí­tica y económica mundial, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon, el presidente del Banco Mundial Robert Zoellick, el jefe de la Organización Mundial de Comercio (OMC) Pascal Lamy y el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, llamaron a estudiar el fenómeno y advirtieron de sus riesgos.

Ban sostuvo que el elevado costo de la comida es «uno de los mayores desafí­os que enfrentan los más pobres del mundo», junto a enfermedades como la malaria o la tuberculosis y la degradación ambiental.

Zoellick advirtió que los elevados precios de los alimentos podrí­an aumentar drásticamente el hambre y la malnutrición y crear una nueva generación de pobres.

«El hambre y la malnutrición no sólo son consecuencia de la pobreza, son también una causa de pobreza», dijo Zoellick a la prensa.

«Hay unos 15 paí­ses en el mundo particularmente vulnerables a los altos precios de los alimentos y la energí­a, sobre todo en Africa. Necesitamos esfuerzos concretos para atender a estas poblaciones», indicó Zoellick.

Nath dijo que 25 millones de personas en India han pasado de comer una vez por dí­a a dos veces por dí­a, y alertó que los precios de algunos productos alimenticios se han duplicado.

«Â¿Qué hacen respecto a los precios 25 millones de personas que han pasado a comer de una a dos veces por dí­a?», dijo. «El año próximo en Davos estaremos dicutiendo esto», añadió.

El director financiero de la estatal brasileña Petrobras, Almir Barbassa, defendió el cultivo agrí­cola para producir biocombustibles en vez de alimentos, criticado por algunos porque ha elevado los precios de la comida y supuestamente conducido a la tala masiva de bosques y selva.

«Con el precio elevado del petróleo es mejor utilizar la caña de azúcar para producir etanol que utilizar la caña de azúcar para producir azúcar (…) Los campesinos tienen derecho a hacer lo que quieran con sus cultivos, es su decisión y no la de los mercados», dijo.

El precio del azúcar alcanzó la semana pasada su mayor nivel en 17 meses. Brasil es el mayor exportador mundial de azúcar.

Lo mismo sucede en paí­ses asiáticos con el aceite de palma, utilizado como biodiesel, cuyo precio ha trepado un 125% en un año y medio. Un 90% de su producción es utilizada para cocinar y fabricar productos como la margarina, y la población más pobre ha debido racionar su consumo.

El alza del costo de los alimentos «es un tema complejo», sostuvo Lamy. «Polí­ticamente tiene un impacto sobre los grandes exportadores (de productos agrí­colas) que necesitarí­an una mayor reducción de los subsidios porque la vida es mejor», afirmó.

«Por el otro lado, crea un problema, y es un problema que emana del equilibrio entre la oferta y la demanda, que sólo un comercio más libre puede solucionar», añadió Lamy, que confí­a en poder concluir este año un acuerdo para liberalizar el comercio mundial.