El comercio exterior de China tuvo en enero su mayor declinación desde la crisis de 2008, un nuevo indicio de la debilidad de la demanda global y de la desaceleración de la economía del país.
Las exportaciones se contrajeron 0,5% respecto de un año antes y se ubicaron en 149.900 millones de dólares, en tanto que las importaciones cayeron 15% y quedaron en 122.700 millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Administración General de Aduanas difundidas el viernes.
El superávit comercial de China —un tema políticamente delicado— se triplicó a casi 27.300 millones de dólares en comparación con un año antes.
Los analistas habían previsto para enero una contracción del comercio exterior debido a las festividades del Año Nuevo Lunar, las más importantes del país. Los exportadores chinos efectuaron con diligencia sus envíos en diciembre y después estuvieron inactivos dos semanas, o más, en enero.
Sin embargo, la caída de las importaciones en un nivel más pronunciado de lo previsto apunta a una notable desaceleración de la segunda economía más grande del mundo, una vez considerado el factor de la temporada festiva.
China es un gran importador de mineral de hierro, petróleo y otras materias primas así como de componentes industriales, y cualquier recesión puede perjudicar a los abastecedores como Australia, Brasil y Sudáfrica.
«La cifra muy baja de importaciones refleja una demanda interna extremadamente débil, la inversión declina y afecta la actividad económica», dijo en un informe Alistair Thorton, analista de IHS Global Insight.
El Año Nuevo lunar cae cada año en diferentes fechas durante enero o febrero, situación que distorsiona las cifras del comercio. Los analistas por lo general agrupan a ambos meses y afirman que tendrán un panorama claro hasta marzo.
El crecimiento de las exportaciones de China ha tenido una constante declinación debido a que los problemas de la deuda en Europa y el alto desempleo en Estados Unidos tienen efectos negativos en la demanda de productos.
Sin embargo, la contracción en enero fue la primera que se presenta de una manera rotunda respecto de un año antes desde la crisis de 2008.
El crecimiento de las importaciones perdió fuerza en momentos en que Beijing incrementó las restricciones al crédito para enfriar la sobrecalentada economía y las empresas exportadoras redujeron sus compras al exterior de materias primas y componentes debido a la contracción de pedidos del extranjero.