Los talibanes y las tropas internacionales libraban combates esporádicos hoy en el sexto día de ofensiva en Marjah, feudo de los insurgentes en el sur de Afganistán.
«La operación progresa en conformidad con el plan. Nuestras unidades tienen el control de Marjah», declaró el general Shair Mohamad Zazai, comandante del ejército afgano en el sur de Afganistán. El responsable se expresó desde Lashkar Gah, capital de la provincia de Helmand, donde se encuentra la ciudad de Marjah.
«No hay resistencia en Marjah, exceptuando disparos esporádicos desde los tejados de las casas, pero cuando nos acercamos, (los talibanes) desaparecen», relativizó el general Zazai.
En Kabul, el mando de la OTAN señala que «los insurgentes están abandonando la zona, aunque hay combatientes enemigos que siguen atacando directamente a las fuerzas afganas y de la OTAN».
«Las fuerzas conjuntas (OTAN y ejército afgano) han tomado el control de zonas clave y los esfuerzos emprendidos para controlar los movimientos de los insurgentes se han visto relativamente coronados con éxito», añadió la OTAN en un comunicado.
El general Zazai destacó que las bombas caseras colocadas por los insurgentes habían «frenado» su avance, al igual que el día anterior.
Según un periodista de la AFP en Marjah, las unidades de Marines siguen recibiendo disparos de los talibanes y están ocupadas desminando las carreteras.
Desde el sábado, unos 15.000 soldados afganos y extranjeros participan en la operación Mushtarak (Juntos en dari) en la provincia de Helmand.
El objetivo es arrebatarle el control de la zona a los insurgentes y los barones de la droga. Si los talibanes son derrotados, la segunda fase permitiría restaurar la autoridad de Kabul en la zona.
El ejército afgano acusa a los talibanes de utilizar a civiles como escudos humanos. Esta táctica, sumada a la colocación de bombas caseras y minas, «ha frenado el avance de nuestras tropas», lamentó el miércoles el general afgano Muhaidin Ghori.
En Washington, la Casa Blanca consideró el miércoles que la ofensiva va «bien encaminada», tras una reunión del consejo de guerra encabezada por el presidente Barack Obama.
Tras seis días de ofensiva, el balance de muertos en las filas de la OTAN es de cinco, entre ellos al menos tres estadounidenses y un británico.
Los comandantes afganos aseguraron al comienzo de la semana que la coalición había tomado el control de la casi totalidad de Marjah y sus alrededores, uno de los feudos de los insurgentes islamistas y e importante zona de producción de opio.
El gobernador de la provincia, Mohammad Gulab Mangal, pudo trasladarse el miércoles a Marjah y hacer izar la bandera afgana, símbolo de la soberanía del gobierno afgano en la zona controlada por los combatientes talibanes en los últimos años.
Por otro lado, en un encuentro en Islamabad, el primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, pidió al enviado especial estadounidense Richard Holbrooke que se tenga en cuenta el problema que supone para Pakistán la entrada de refugiados afganos y combatientes que huyen de la ofensiva en el vecino Afganistán.