Leonel Dubón, de la Asociación Refugio de la Niñez, opina que la explotación laboral que viven miles de niños en Guatemala sólo podría resolverse si se hiciera un reajuste estructural que permitiera erradicar la pobreza y pobreza extrema, mismas que han orillado a varios padres a violar los derechos humanos de sus hijos.
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Los niveles de pobreza que se han mantenido en el país han provocado que las familias que sufren de estrechez económica y que no cuentan con las seguridades mínimas para vivir prioricen la supervivencia de sus miembros mediante el trabajo a temprana edad, antes que dar importancia a lo que las leyes en el país dictan respecto a la explotación laboral y derechos de la niñez.
A decir de Dubón, la institucionalidad en Guatemala es muy débil, pues no se cuenta con un sistema de protección a la niñez. En este sentido, las instituciones y sociedad civil en ocasiones son cómplices de la trata de personas, refiriéndose a la Ley Contra Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas (SVET), en el artículo 47, que establece que cualquier forma de explotación a un menor de edad es considerada como delito de trata de personas, esto incluye la mendicidad.
“No hay capacidad de perseguir a los adultos que involucran a los niños, como tampoco hay capacidad de poder ayudar a las familias a que comprendan que muchas veces están violando los derechos humanos de la niñez”, indico Dubón.
CAUSAS
Las causas también pueden deberse a la migración de familias durante la época de la cosecha hacia las fincas, mismas que aceptan a menores para trabajar y que no ofrecen oportunidad de estudio ni acceso a la salud. “No solo es ver al niño en los semáforos que en fines de semana o en días de asueto están laborando, también es reconocer que en el interior del país hay comunidades que se ven forzadas a desplazarse en busca de mejores oportunidades de vida”, dijo el activista en derechos de la niñez.
Estas migraciones afectan diferentes ramas de la vida como la educación, pues los niños al migrar con su familia en la época de cosecha dejan la escuela. En esta búsqueda por un ingreso se estima que hay más de un millón de niños que forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA) y que contribuyen a los ingresos reportados en el Producto Interno Bruto (PIB). 150 mil podrían estar en situación de explotación laboral y otros 75 mil en situación de trata de personas.
PROGRAMAS SOCIALES
En cuanto a programas sociales del Gobierno, Dubón considera que el Pacto Hambre Cero es un programa útil pero que necesitan de más recursos para llegar a más personas. “El impacto que está teniendo en la actualidad todavía es mínimo y no permite una mayor protección y un mejor desarrollo de la niñez que está en riesgo”, indicó.
Por otro lado, hizo énfasis en que hay que evitar la politización de los programas, pues esto evita que los mismos no necesariamente están llegando a las personas que más los necesitan.