La situación que está viviendo la sociedad guatemalteca desde varias jornadas gubernamentales de los últimos lustros es caótica y de suma violencia criminal y delictiva en general.
Esa situación sirvió a unos candidatos presidenciales en la «alegre» campaña electoral del año recién pasado para ofrecer fuertes golpes, con «puño de acero inoxidable», contra las siniestras criaturas que con derroche de impunidad asaltan, roban, ultrajan a la mujer, secuestran, torturan, extorsionan, tirotean y asesinan a hombres, mujeres y niños en cualquier lugar, a cualquier hora del día y de la noche, incluso en las barbas de la autoridad constituida.
El general Otto Pérez Molina, el gallo-giro del Partido Patriota, estuvo a punto de entronizarse en el palacio verde-esperanza al anunciar «mano dura» contra el crimen organizado y contra el de orden común.
Pérez Molina pegó pero no ganó. Posiblemente en la próxima jugada del 2012 otra estrella le alumbrará en el camino…
El ingeniero ílvaro Colom Caballeros, el entonces presidenciable de la UNE, en cambio, no dijo que asestaría macanazos contra los inocentes angelitos que tienen arrodillado y en actitud de lloricas al pueblo, sino que emplearía «la inteligencia» para enfrentarse a quienes transitan en los anfractuosos terrenos de las mafias habidas y por haber.
Colom, ya sentado al timón de la nave que ha estado dando la impresión de ir al garete, está haciendo honor, con algunos hechos, a la palabra empeñada ante el electorado.
Para decir algo, más concreto, el gobierno puso en su sitio a una minoría de asalariados que manejan unidades del transporte pesado (más pesado que ciertos personajes que pretenden masificar hasta del pensamiento a los latinoamericanos) y, por otro lado, el actual orden de cosas ha logrado disolver, después de comprobarse lo infructuoso del diálogo de las fuerzas de seguridad como con «sordomudos» rabiosos, los relajos de gente que se hunde más y más en los lodos de la anarquía que ha tenido ingrata expresión en las calles capitalinas, en San Juan Sacatepéquez, en Fraijanes, en Sololá y en otros lugares de la república.
Puede decirse, con atingencia al caos que danza y se observa en toda la dimensión del panorama nacional, el régimen «socialdemocrático» que jefea don ílvaro Colom Caballeros va, hasta cierto punto, «en el rumbo correcto», como reza la propaganda que se estila a través de la radio y en la televisión? Mas, es evidente que sigue de frente, virtualmente incontenible, la fiesta brava de los malhechores. Algo puede estar fallando a pesar del despliegue de los contingentes policiales y castrenses.
Falta qué ver los otros aspectos no muy cristianos que han creado inconformidad, mucho malestar, en el seno de la sociedad, entre ellos la pobreza, el desempleo, los abusos de poder de los encumbrados funcionarios archirremunerados de la rechoncha burocracia, la corrupción a todo nivel, los vacíos de atención en los centros de salud y de la educación, etcétera.
Han transcurrido escasos tres meses y días de haberse arrellanado en el codiciado trono el principal líder de la UNE, por lo que tirios y troyanos no deben (o no debemos) ser muy exigentes respecto de exitosos resultados, en cuanto a la gestión de los hombres del drama.
La problemática global de Guatemala es de cuidado; es un gran nudo gordiano, por demás compleja. Pasarán ésta y otras administraciones cuadrienales y no será resuelta en lo que es fundamental y urgente, ¡salvo que se produzca un verdadero milagro en el que, al menos hoy por hoy, nadie cree!…