Cólera por reunión entre Dalai Lama y Obama


El lí­der espiritual tibetano, Dalai Lama, recibe ovaciones en un coche cuando sale de Dharamshala. El presidente Barack Obama tiene previsto recibir la figura religiosa en la Casa Blanca el 18 de febrero. AFP PHOTO / STR

El presidente estadounidense Barack Obama recibirá el jueves al Dalai Lama en la Casa Blanca pese a las reiteradas advertencias de China, que acusa al lí­der espiritual tibetano en el exilio de separatismo y previno que ese encuentro perjudicarí­a las ya tensas relaciones entre Pekí­n y Washington.


Desde principios de febrero, las dos capitales mantienen intercambios de comunicados sobre esta visita, conminatorios de parte china y firmes del lado estadounidense.

El ministerio chino de Relaciones Exteriores demandó a Washington en varias oportunidades que anulara ese encuentro, advirtiendo que ello «minarí­a seriamente» las relaciones entre ambos paí­ses. «La reunión tendrá lugar como estaba prevista», replicó el viernes el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Además de la cita con Obama, prevista en la Sala de Mapas de la Casa Blanca y no en el Salón Oval, centro nervioso de la presidencia donde la foto de un apretón de manos serí­a sin duda considerado por Pekí­n como una provocación adicional, el Dalai Lama recibirá durante su visita en Washington una medalla de la Fundación Nacional por la Democracia, financiada por el Congreso.

El lí­der tibetano, que reside en el exilio en India desde 1959, no fue recibido por Obama en un viaje a Estados Unidos en octubre pasado con el fin de no enturbiar la primera visita del presidente estadounidense a China, efectuada un mes después.

Esa concesión a Pekí­n le valió a Obama las crí­ticas de los defensores de los Derechos Humanos.

El lí­der tibetano inicia el miércoles una visita de una semana a Estados Unidos, donde cuenta con gran popularidad.

«El Dalai Lama es una figura religiosa y cultural respetada en todo el mundo, y es bajo ese tí­tulo que el presidente lo va a recibir», destacó el 2 de febrero el portavoz de la Casa Blanca, Bill Burton.

Washington no reclama la independencia de Tibet, territorio reivindicado por Pekí­n desde el siglo XIII y que ocupó militarmente en 1950. «Para ser claro, Estados Unidos considera que el Tibet forma parte de China», precisó Burton.

Pero –explicó– «estamos preocupados, en el plano de los derechos humanos, por la forma en que los tibetanos son tratados. Presionamos al gobierno chino para que proteja las tradiciones culturales y religiosas únicas del Tibet».

Las relaciones entre Washington y Pekí­n se deterioraron brutalmente en las últimas semanas.

China, que considera a Taiwán como una provincia rebelde, suspendió a fines de enero los intercambios militares con Estados Unidos y anunció la aplicación de «sanciones apropiadas a las empresas estadounidenses implicadas», luego de que el gobierno de Obama suscribió un contrato de venta de armas por más de 6.400 millones de dólares con Taipei.

Ambos paí­ses mantienen además un cierto número de querellas comerciales, como la amenaza de Google de retirarse de China, o diferentes enfoques diplomáticos, especialmente sobre el tema nuclear iraní­, donde Pekí­n continúa privilegiando la ví­a del diálogo, en tanto que Estados Unidos aboga por nuevas sanciones.

Desde el comienzo de este periodo de tensiones, la Casa Blanca buscó minimizar las diferencias, estimando poder «discutir francamente y sin segundas intenciones los problemas sobre los cuales no estamos de acuerdo», y afirmando que Obama ya habí­a hecho saber a sus interlocutores chinos en noviembre sobre su decisión de recibir al Dalai Lama.