Escasez de agua en Harare en plena epidemia de cólera.
Harare, la capital de Zimbabue, donde se registra una epidemia de cólera, carece de agua corriente desde ayer, según el diario gubernamental The Herald, debido a la falta de productos químicos para garantizar su tratamiento.
La ciudad ha sufrido cortes de agua periódicos durante años mientras la devastada economía causaba grandes interrupciones en el suministro de energía eléctrica.
Sin embargo, esta falta de agua generalizada parece destinada a detener el flujo de agua alrededor de Harare, que es el epicentro de la epidemia de cólera que ya mató a 425 personas desde fines de agosto, la mayor parte durante el mes de noviembre.
La suspensión total de agua atrapó a numerosas familias por sorpresa. La gente salía a la calle con contenedores buscando agua en pozos o cisternas, lo que dificultaba aún más la vida cotidiana bajo el régimen del presidente Robert Mugabe.
Algunos habitantes comenzaron a cavar pozos poco profundos en sus patios, con la esperanza de encontrar agua, al tiempo que hacían otro hueco para usar como latrina, lo que podría agravar las condiciones que causaron la epidemia de cólera.
La Autoridad Nacional de Agua de Zimbabue (ZINWA) dejó de bombear agua porque no pudo obtener los productos químicos requeridos para tratarla, indicó el Herald.
«Muchos sectores de Harare –incluyendo al centro de la ciudad– no recibieron agua ayer, mientras el personal de Zinwa afirmaba que la institución dejó de bombear el precioso líquido después de quedarse sin uno de los (productos) químicos fundamentales», señaló este periódico.
Los habitantes de la populosa ciudad vecina de Chitungwiza dijeron que sus grifos también se habían quedado sin agua. Algunas oficinas gubernamentales cerraron a causa de la falta de agua y de salubridad en los edificios.
Los habitantes más prósperos, así como algunas iglesias y comercios, hace tiempo que instalaron pozos profundos o cisternas.
El ministro de Salud, David Parirenyatwa, dijo que estaba preocupado por la crisis del agua y del alcantarillado, sobre todo desde que comenzó la temporada de las lluvias, el mes pasado.
El cólera se propaga por el agua, cuando los excrementos de los seres humanos se mezclan con el agua potable o los alimentos.
Aunque se trata de una enfermedad que se puede curar, los hospitales de Zimbabue carecen de medicamentos, equipos y personal para atender a los pacientes.
Parinrenyatwa, quien ayer dijo que ya había más de 11 mil casos de cólera, pidió a los habitantes que dejaran de darse la mano para evitar que el mal continuara difundiéndose.
Esta enfermedad ya se extendió a Sudáfrica y Botswana, lo que hace temer una crisis regional. Siete personas murieron de cólera en Sudáfrica después de partir de Zimbabue.