Colector en buen estado



Ayer técnicos municipales y periodistas pudieron comprobar que el gran colector ubicado en la profundidad del agujero en el Barrio San Antonio, zona 6 capitalina, se encuentra en buen estado, lo que hace que las autoridades municipales rechacen el informe rendido por el Colegio de Ingenieros que atribuyó el problema a falta de mantenimiento en la red de drenajes. La Municipalidad sostiene que fuera del colapso del pozo de visita, exactamente en el lugar donde se produjo el hundimiento, el resto de la red de colectores en ese sector está en perfecto estado y que ello confirma que no hubo problema con el colector, propiamente dicho, sino que con el terreno.

Se recordará que el hundimiento en el Barrio San Antonio se produjo exactamente en el lugar donde estaba ubicado el pozo de visita que desde la superficie permití­a llegar al profundo colector construido hace muchos años, situado a sesenta metros de profundidad. Esa gigantesca obra, iniciada por administraciones municipales en la década de los setenta y culminada a principios de los ochenta, constituye sin duda alguna una de las piezas de ingenierí­a civil más grandes de Centroamérica y quedó enterrada supuestamente en forma definitiva al punto de que pocos sabí­an o recordaban su existencia, hasta que se produjo el colapso.

Y la noticia de que los colectores se encuentran en buen estado tiene que ser satisfactoria para todos, aunque para los habitantes de ese sector implique de alguna manera una mala noticia porque significarí­a que el terreno constituye un riesgo y que similares acontecimientos podrí­an ocurrir en ese sector de la ciudad. Pero también el suceso nos permite plantear como uno de los retos para futuras administraciones municipales la continuación del plan de saneamiento del área metropolitana, que tiene que completarse no sólo con terminar la red de colectores, sino con la instalación de las plantas de tratamiento de las aguas servidas.

Ahora que está arrancando la contienda electoral, los candidatos hablarán de agua y transporte como problemas principales del municipio, pero hay que recordar que el saneamiento es de igual importancia y que se le ha puesto poca atención porque si bien todos requerimos agua, no nos preocupamos tanto de su disposición final luego de haberla utilizado y las autoridades se sienten poco atraí­das a enterrar cientos de millones en túneles a decenas de metros de profundidad que nadie volverá a ver o recordar, como pasa con la actual red de grandes colectores.

Si de un ácido limón se puede hacer una dulce limonada, de la mala experiencia en el Barrio San Antonio se puede lograr un compromiso de las futuras autoridades edilicias para rescatar y actualizar debidamente el plan de saneamiento y terminarlo para beneficio intangible pero vital del vecindario.