El colapso del rescate de los tres mayores fabricantes de automóviles estadounidenses y la entrada en recesión de Rusia desataron hoy una nueva ola de pérdidas bursátiles, en un nuevo episodio de la crisis mundial, que obligó a Japón y Brasil a anunciar nuevos paquetes de estímulo económico.
Las malas noticias siguen acumulándose: uno de los mayores bancos estadounidenses, Bank of America, y varias otras compañías internacionales anunciaron más despidos masivos, mientras la producción industrial en Europa está cayendo más rápido de lo previsto.
El gobierno ruso confirmó que el país ya entró oficialmente en recesión y la agencia de calificación Moody»s bajó la perspectiva de las notas rusas de «positivas» a «estables» a raíz de las presiones de liquidez derivadas de la crisis financiera mundial.
El Producto Interior Bruto (PIB) de Francia se contraerá por su lado un 0,7% en el cuarto trimestre, según previsiones del banco central, que revisó a la baja (de 0,2%) su estimación anterior.
Las negociaciones en el Senado estadounidense para aprobar un rescate por 14.000 millones de dólares (10.500 millones de euros) para los tres principales fabricantes de coches del país, General Motors (GM), Chrysler y Ford, colapsaron el jueves de noche.
GM ya ha contratado abogados para preparar una eventual declaración de quiebra.
El rescate había sido aprobado por la Cámara de Representantes esta semana, pero enfrentó una dura oposición de los senadores republicanos que solicitaron que los sueldos pagados por empresas estadounidenses sean equiparados con los de fabricantes de coches extranjeros en plantas de Estados Unidos no sindicalizadas.
El plan otorgaría a GM y Chrysler créditos para operar hasta el 31 de marzo y los obligaría a implementar grandes reestructuraciones que incluyen la devolución de la ayuda gubernamental. Ford asegura que no enfrenta ninguna crisis inmediata de crédito.
El presidente estadounidense George W. Bush y el presidente electo Barack Obama advirtieron que la economía no puede soportar más pérdidas masivas de empleos.
«No podemos simplemente quedarnos mirando este colapso de la industria. Eso tendría un efecto devastador a través de nuestra economía», dijo Obama.
Las bolsas asiáticas y europeas estaban en caída libre el viernes antes de la apertura de Nueva York.
La Bolsa de Tokio perdió 5,6% al cierre -el fabricante de coches Toyota cayó más de 10%- y la Bolsa de Hong Kong un 5,5%. A comienzos de los intercambios europeos, Londres y Francfort caían un 4% y París llegó a caer un 5,59%.
El dólar se depreciaba frente al euro por el colapso del rescate automotor -un euro se cotizaba a 1,3356 dólares- y el precio del barril de petróleo retrocedía a unos 47 dólares.
En una nueva señal de la creciente inquietud por la economía mundial, el primer ministro japonés, Taro Aso, anunció un nuevo paquete por 255.000 millones de dólares (191.000 millones de euros), que elevará los esfuerzos del gobierno para reactivar la economía a 550.000 millones de dólares desde octubre pasado.
El nuevo paquete de estímulo incluirá medidas fiscales, con recortes impositivos para propietarios de inmuebles, y apoyo financiero bajo forma de garantías de crédito para las empresas con dificultades.
En Brasil, el gobierno anunció el jueves un paquete de medidas de exoneraciones fiscales, aumento del crédito y estímulo al consumo, destinadas a impulsar el crecimiento de la economía y contener los impactos de la crisis.
Para aumentar el crédito y reducir la presión sobre la moneda local, el real, que se depreció cerca de 30% este año, el gobierno autorizará el uso de unos 10.000 millones de dólares de las reservas internacionales para financiar empresas.
Los líderes europeos, reunidos en una cumbre en Bruselas, se aprestaban a confirmar su lucha contra la «espiral de recesión» con un paquete de estímulo económico por 200.000 millones de euros (260.000 millones de dólares) y una versión más reducida de un ambicioso paquete sobre la lucha contra el cambio climático.
«En estas circunstancias excepcionales, Europa actuará de forma unida, fuerte, rápida y decisiva para evitar una espiral de recesión y apoyar la actividad económica y el empleo», indicó un borrador de la declaración final de la cumbre obtenido por la AFP.
Según el plan de estímulo, los países miembros aportarían el equivalente a 1,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) en sus economías para atemperar el impacto de la recesión mundial.
El Bank of America anunció el jueves que suprimirá de 30.000 a 35.000 puestos en los próximos tres años tras la compra del banco de inversiones Merrill Lynch y debido al «mal clima económico».
El gigante bancario estadounidense Citigroup había anunciado el mes pasado que recortará unos 50.000 empleos en el mundo.
El gigante de los equipamientos de telecomunicaciones Alcatel Lucent anunció 1.000 supresiones de puestos gerenciales y la japonesa Sharp anunció la supresión de 380 empleos domésticos, días después de que Sony anunciara la eliminación de 8.000 empleos y de la misma cifra de puestos de trabajo temporales o subcontratados.
El laboratorio estadounidense Pfizer anunció la supresión de 700 empleos en Francia, y la francesa L»Oreal, número uno mundial de los cosméticos, la eliminación de 500 empleos en Estados Unidos.
Los líderes de Japón, China y Corea del Sur se reunirán en una inusual cumbre tripartita el sábado para debatir la crisis económica.
El plan de rescate de la industria automovilística estadounidense fue rechazado en el Senado anoche, y ahora marcas históricas como GM y Chrysler podrían quebrar, dejando a millones sin trabajo.
El Senado estadounidense no logró ponerse de acuerdo para aprobar un plan de rescate de 14.000 millones de dólares de la industria automotriz, informó anoche el líder de la mayoría demócrata Harry Reid.
«Estoy terriblemente decepcionado por no haber sido capaces de llegar a una conclusión», dijo Reid tras varias horas de negociaciones entre los legisladores para alcanzar un compromiso que permitiera el desembolso de préstamos federales a los grandes fabricantes de automóviles de Detroit.
Un grupo de senadores republicanos se opone al plan de salvataje con fondos públicos de los constructores General Motors (GM), Chrysler y Ford.
«Podríamos pasar toda la noche, mañana, el sábado y el domingo y no lograríamos un acuerdo», admitió Reid.
El legislador dijo estar preocupado por las repercusiones del hecho en los mercados. «Temo mirar a Wall Street mañana» viernes, advirtió.
Horas antes, el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, y su sucesor, Barack Obama, unieron sus voces buscando salvar a los fabricantes de automotores de la quiebra y convencer a una minoría de senadores de que no hicieran fracasar el plan.
«En este período de grandes dificultades para nuestra economía no podemos permitirnos asistir al hundimiento de este sector sin hacer nada», dijo Obama en una conferencia de prensa en Chicago.
Mientras, la Casa Blanca había dicho que era necesario lograr la aprobación del plan por 14.000 millones de dólares. «Pensamos que la economía está tan debilitada actualmente que agregar otra posible pérdida de 1 millón de empleos es algo que nuestra economía no puede permitirse actualmente», dijo la portavoz Dana Perino.
La Cámara de Representantes votó el miércoles a favor del paquete por 237 sufragios contra 170, después de que prominentes congresistas demócratas y la Casa Blanca llegaran a un acuerdo sobre el monto del préstamo puente que el Estado concedería a los «Tres grandes» del sector automovilístico.
Pero el senador republicano Richard Shelby, del estado sureño de Alabama, que alberga plantas de Hyundai, Honda y Mercedes Benz, declaró que la ayuda estatal «es apenas el pago inicial a cuenta de miles y miles de millones que vendrán», dijo. «Se trata de empresas quebradas o en proceso de quiebra», agregó.
Los partidarios del rescate disponen de un argumento de mucho peso: el departamento de Trabajo anunció que el número de estadounidenses que piden por primera vez seguro-desempleo ha alcanzado su nivel más alto en 26 años.
Mientras, GM –mayor fabricante automotor de EEUU– admitió el jueves que contrató asesores jurídicos y banqueros para «hacer frente a todas las emergencias posibles», incluida una solicitud de quiebra.
Para GM y Chrysler, su última esperanza de salvación sigue siendo la Casa Blanca, que hasta ahora se ha negado a dedicar una parte de los 700.000 millones de dólares del plan de rescate financiero a las empresas automotrices.
Las bolsas europeas y asiáticas se hundían hoy, después de que en la noche del jueves el Senado estadounidense se mostrara incapaz de alcanzar un acuerdo para aprobar un esperado plan de ayuda a la industria automovilística.
Las principales bolsas europeas abrieron hoy con fuertes bajas, de 3,95% en Fráncfort, 3,32% en Londres y 4,14% en París.
Madrid perdía 3,32%, y todos los principales valores estaban en rojo, pese a que ninguno de ellos corresponde al sector automóvil. Los más castigados son los valores inmobiliarios y de la construcción, con caídas de hasta 5,66% en el caso de FCC.
Zurich perdía mientras tanto 3,91% y Milán 3,49%.
Tokio, principal plaza financiera de Asia, cerró con una fuerte caída del 5,56%. Seúl se derrumbó 4,38%, Shanghai 3,81% y Hong Kong 5,48%. Taipei cedió 3,74%, Sidney 2,43% y Wellington 1,82%.
«Es una muy mala señal. Los valores en Estados Unidos se hundirán seguramente», pronosticó Yasutoshi Nagai, economista en jefe en Daiwa Securities SMBC. Wall Street abrirá a las 14H30 GMT.
En Tokio, la caída de las acciones se vio amplificada por el descenso del dólar, que durante la sesión llegó a cotizarse por debajo de los 90 yenes, a 88,4, el nivel más bajo desde agosto de 1995, frente a los 91,18 del jueves en Nueva York.
Al cierre de la bolsa de Tokio (06H00 GMT), el billete verde valía 89,8 yenes.
La apreciación del yen se traduce para las empresas japonesas exportadoras en una contracción de los beneficios.
El fracaso de las negociaciones de rescate del sector automovilístico estadounidense «impulsó la tendencia, esperada desde hace tiempo, de romper la importante barrera psicológica de los 90 yenes», dijo Saburo Matsumoto, estratega en Sumitomo Trust Bank.
«Las fluctuaciones de las divisas son excesivas y estoy preocupado por ello», advirtió Naoyuki Shinohara, viceministro japonés de Finanzas para asuntos internacionales, aunque sin precisar si las autoridades intervendrán para devaluar el yen.
El jueves, el Senado estadounidense no tuvo éxito en alcanzar un compromiso para votar un plan de ayuda de la industria automotriz, al día siguiente de que la Cámara de representantes consiguiera aprobar el plan, de 14.000 millones de dólares.
La aprobación en el Senado habría permitido desbloquear esa suma en forma de préstamos para General Motors y Chrysler, en riesgo de quiebra inminente, pero un núcleo duro de senadores republicanos condicionaba su acuerdo a un recorte de salarios.
Horas antes, el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, y su sucesor, Barack Obama, unieron sus voces para salvar a los fabricantes de automotores de la quiebra, y convencer a una minoría de senadores de que no hicieran fracasar el plan de rescate del sector.
El jueves, ante las dudas del Senado pero antes de que se anunciara el fracaso de las negociaciones, la bolsa de Nueva York terminó con una caída del 2,24%. General Motors y Ford cedieron más de 10%.