Guatemala es un país totalmente atípico en el que históricamente, ninguna teoría se puede aplicar, siempre que escucho una plática sobre que en equis país funcionó un sistema jurídico, económico, social, o de cualquier índole, me cuestiono si aquí tendría alguna eficacia y siempre me he respondido igual: NO. Se puede argumentar que peco de pesimista, pero los años siempre me han dado la razón, este país es como las personas impredecibles, no se sabe lo que puede suceder, existe en un gran número de la población falta de valores reales, la mentira y la falsedad es la carta de presentación de la mayoría, no existe un solo grupo que sea diferente, aquí el o la más listo/a es quien no hace la cola, copia los trabajos, se pasa el semáforo en rojo, el hombre que tiene más mujeres, el o la funcionario/a público/a que hace piñata con los fondos públicos, la regla se convirtió en excepción y la excepción en regla. Se aprueban leyes de las que todos sabemos se cumplirán para los que no tienen dinero o poder, por lo que la impunidad parece ser nuestra marca.
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La primera vez que escuché una conferencia sobre el colaborador eficaz, y como en teoría funciona, pensé inmediatamente que de aprobarse esa figura en Guatemala, se haría de tal forma que fomentaría más la impunidad, y que a mi criterio conociendo como actúan un alto porcentaje de funcionarios y empleados públicos se cumpliría el refrán de «Hecha la ley, hecha la trampa», y lamento no haberme equivocado, una norma se encuentra compuesta por varias momentos, 1) El espíritu con que surge la ley, 2) La intención del legislador y 3) La aplicación de la misma. Por donde se quiera analizar ésta llevaba implícita su consigna: La resolución de casos que de otra forma no se habrían podido «resolver» por medio del más viejo de los sistemas, «Delatar a cambio de no ser acusado». Al estudiar la historia de Guatemala, la misma está llena de informadores y condenados inocentes para justificar que el sistema funciona. Recuerdo que mi madre decía «la lengua es peor que un arma», y tenía razón.
Según el esquema que en teoría presentó esta ley iba a lograr que los cabecillas del crimen organizado se entregaran porque el diseño era para llegar a los de arriba y así destruir las diferentes células. Nada más alejado de la realidad, el señor Castresana exigía la aprobación de esta ley, y naturalmente se aprobó, recién estrenada la misma se resolvió el primer caso utilizando al colaborador eficaz, el «Caso Rosenberg», la jueza les impuso a los delincuentes «arrepentidos» como condena que entregaran maíz, frijol y arroz, y que devolvieran la cantidad que habían recibido por participar en el delito ¿Un poco más de Q.3,000.00 vale la vida de una persona? Me dio pena ajena cuando vi las fotografías dándose la mano muy satisfechos juzgadora y delincuente, me dije ¡Qué triste macondiano país el nuestro! Cuando leí: «El Señor Presidente» pensé y deseé que las palabras oreja, soplón, y otras más desaparecieran, pero el conflicto armado les dio dimensiones más terribles, la traición logró que muchos vivieran, pero ¿vivirán en paz?, lo dudo, y eso que había una causa idealista. Con la figura del colaborador eficaz se legitima, que con el objetivo de no ser enjuiciado cualquier delincuente acomode su versión a los supuestos hechos, y reciba un perdón por ello, incluso ayuda y cambio de identidad, en el caso mencionado desde que se modificó el valor de la cantidad de Q50,000.00 a $40,000.00 recibida por los supuestos autores materiales de los supuestos autores intelectuales, y se acomodó la misma a un cheque recibido era obvio que no se dijo todo lo que era, ni era todo lo que se dijo. Hoy aparece un colaborador eficaz, como autor del asesinato de los Mussa, el mismo de chaleco antibalas y casco que le dio la mano a la juez, y hoy pregunta, ¿Qué pasó mi fiscal?
No cabe duda que en Guatemala el realismo mágico que en su momento surge a mediados del siglo XX en la literatura para la pretensión de dar verosimilitud interna a lo fantástico e irreal, en donde la protagonista más importante era la personalidad colectiva, se hace realidad en la sociedad guatemalteca siempre sumisa aceptando lo que el poder imponga. La triste diferencia de la literatura a nuestro contexto es que no solamente es una verdad manifiesta, sino que supera a la literatura.
Todo lo anterior lo escribo con conocimiento literario y de causa, porque tíos abuelos míos fueron sacrificados sin juicio previo porque alguien anónimo los acusó, pero además porque en mi caso particular cuento con pruebas que utilizaré en su momento oportuno para probar no en los tribunales del país sino donde corresponde como se quisieron cambiar testimonios para probar lo que nunca sucedió, y como ciertos medios fueron comparsas del tirano del momento
¿Es que nuestra sociedad nunca va a cambiar?