Tres de mis columnas más recientes –salvo la de la semana pasada– las terminé refiriéndome a la hora en que en el valle de nuestra ciudad capital, a media semana, salió el sol y la hora en que se pondría. Hubo quienes, con no disimulada curiosidad y la mejor de las intenciones, me preguntaron si no estaba enviando algún mensaje cifrado o si lo hacía sin darme cuenta del desperdicio de espacio de que dispongo en el Diario La Hora.
\ Carlos Gonzáles \
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Ni lo uno ni lo otro, respondí. Se trata de que, desde hace algún tiempo, le vengo poniendo atención a eso que se da diariamente y permite ir midiendo cómo los días se alargan y las noches se acortan (o a la inversa). Un seguimiento así permite, a su vez, establecer la fecha del día más largo del año y la fecha de la noche más corta como, también, la fecha en que se da la noche más larga y la fecha del día más corto. Y, como no hay en ello ningún mensaje cifrado ni una manera de desperdiciar el espacio, lo continuaré haciendo como parte de mi colaboración semanal a este vespertino.
Dicho lo anterior, deseo referirme hoy a un tema que me parece importante en este momento y que tiene que ver con lo que en general se publica y opina en los medios de difusión y caracteriza a lo que se conversa, platica, charla y conversa en los más distintos lugares y momentos. Me refiero a las especulaciones, las conjeturas y las suposiciones.
Visto a la ligera, podría parecer que nada hay de común entre lo uno y lo otro, salvo cuando se trata de opinar o hablar sobre lo que está ocurriendo en un momento dado y en una situación y condiciones muy concretas o de prever lo que podría suceder en el corto, mediano y largo plazo.
La especulación es la manera de proceder de quien solamente teoriza y no practica lo que plantea. Conjetura el que vaticina y opina acerca del futuro, basándose en probabilidades imaginarias. A su vez, incurre en suposiciones quien da por existente o real algo que no existe ni es real, es falso o le da un significado y connotación que no tiene y que confunde.
En esa avalancha y tan cargado ambiente de especulaciones, conjeturas y suposiciones y de la situación y condiciones en que está nuestro país, la élite oligárquica y patronal y su derecha más reaccionaria y recalcitrante, se lanza a la ofensiva y mediante los aparatos del Estado reprime y criminaliza la protesta social y popular, trata de atemorizar y amedrentar a la población y, en medio de su cada vez mayor debilitamiento, aislamiento y desconfianza de la comunidad internacional, recurre al uso de la fuerza para acallar el cada vez más generalizado descontento e indignación y salirle al paso a la lucha por el rescate de nuestra soberanía e independencia, la defensa de los recursos no renovables del país, la conservación del medio ambiente, contra la minería a cielo abierto y el monocultivismo.
En ese marco y de acuerdo a la situación y condiciones del país y su entorno internacional, la alternativa social y popular pasa, necesariamente, por la búsqueda y concertación de la unidad progresista, popular y social, incluyente, participativa y democrática, el más amplio, franco, abierto y respetuoso intercambio de ideas, opiniones y posiciones de las fuerzas y sectores a acercar, con los que es posible y necesario coincidir en lo fundamental y, de común acuerdo, caracterizar e identificar lo que en realidad está aconteciendo en el país, trazar la ruta a seguir a fin de unitariamente luchar a favor de los cambios que en Guatemala son necesarios e impostergables, posibles y viables de alcanzar, con base en los Acuerdos y compromisos de Paz firmados el 29 de diciembre de 1996 y lo válido y vigente de la Revolución de Octubre de 1944.
En el marco de tanta especulación, conjeturas y suposiciones y la desafiante búsqueda de coincidencias posibles, necesarias y alcanzables, el día de hoy, un día después del día de la luz y el nuevo amanecer, en el valle de nuestra ciudad capital, el sol salió a las 05:43 y se pondrá a las 18:18.