Cofradía del Santo Cristo de Trujillo


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Iglesia de San Francisco El Grande. Miércoles Santo en la mañana. Otra procesión que alcanzó renombre y solemnidad durante la Semana Santa, en la ciudad de Santiago de Guatemala, fue la del Santo Cristo de Trujillo. Para muchos lectores son desconocidas estas procesiones e imágenes.

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POR MARIO GILBERTO GONZÁLEZ R.

En 1642, los piratas holandeses invadieron, saquearon y quemaron la ciudad de Trujillo en Honduras. La Iglesia católica no se escapó a su, codicia, furia y destrozo. Las imágenes sufrieron mutilaciones y otras fueron quemadas. Fray Anselmo de las Huertas,  rescató –no sin esfuerzo y peligro- dos piezas de un crucifijo venerado. La cabeza y el brazo derecho y en calidad de reliquias, las llevó a la iglesia de San Francisco El Grande de la ciudad de Santiago de Guatemala. La comunidad franciscana las recibió con gran sentimiento de dolor y las hizo colocar en una urna con cristales, en el primer cuerpo del altar mayor. (1)

El Cronista Fray Francisco Vásquez, describe los pormenores del ataque de los piratas holandeses a la  ciudad de Trujillo y la forma cómo llegaron al templo y causaron los daños irreparables a sus imágenes. (2)

Estas reliquias fueron veneradas por los fieles y la Cofradía que se formó en torno suyo. Entre los cultos que les rindieron estaba el de una procesión solemne matutina,  por las calles de la ciudad de Santiago de Guatemala.

Fuentes y Guzmán en su Recordación Florida, se refiere a su solemne procesión el Miércoles Santo por la mañana. Nos dice “…aquí consagrados y piadosos cultos, con júbilo y una devotísima  y educativa procesión, el Miércoles Santo, por la mañana, se predican y ejercitan los desagravios de tantos sacrificios impropios, que fuera de separar y resumir los santos miembros de su sagrada efigie el golpe violento y atrevido de rabiosas y descomulgadas manos de aquellos herejes, manifiesta una sangrienta y rota herida derecho del labio inferior, de donde dicen que al tiempo de recibirla de aquellos impulsos sacrílegos, vertió de ella la sangre que hoy se manifiesta haber corrido de su cisura, que como de un cuerpo natural se ve desunido y separado en un cutis del otro…”

 “Es verdaderamente hermosísima y edificativa su divina imagen, y que la hace más venerable y devota el celo y el cuidado de su atentísimo culto; pues sólo gozan los fieles el consuelo de verla y venerarla una sola vez en el año…” (3)

Esta procesión que  por las mañanas del Miércoles Santo, salió de la iglesia de San Francisco El Grande, contó con el acompañamiento de las principales Autoridades del Reino y de numerosos fieles, cuando enfilaba por la Calle de la Nobleza hacia el barrio de Santo Domingo y luego en su estación en la S. I. Catedral. Su retorno al templo era a media tarde.

Después del terremoto de Santa  Marta, junto con otras imágenes de especial veneración, fueron trasladadas a la iglesia de San Francisco en el nuevo asentamiento de la Ermita, donde al correr de los años se extinguió su veneración y procesión.
 

Notas

1.- Lamadrid, Fray Lázaro. Extracto de la guía turística de San Francisco en Antigua Guatemala., p. 19.
2.- Vásquez, Fray Francisco. Crónica de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús. t. IV, ps. 275-288.
3.- Fuentes y Guzmán, Francisco. Recordación Florida, t.1, p. 239.