La devoción mariana de la comunidad franciscana, viene desde su fundador. La Sma. Virgen de la Inmaculada Concepción, es Patrona de la orden franciscana. Cuando llegaron a la ciudad de Santiago de Guatemala, asentada en el Valle de Almolonga -hoy Ciudad Vieja- fundaron la Cofradía de la Inmaculada Concepción para propagar su misterio y a la vez defenderlo.
Su devoción se arraigó de tal manera que se extendió de inmediato y llegó a ser una de las fiestas principales de la ciudad, según lo reseñan los cronistas y se mantiene en la actualidad con especial solemnidad.
Se fundó la Cofradía con autoridad apostólica encargada de mantener el culto, con sus Reglas para normar la solidez de la Institución y la vida ética y religiosa de sus miembros.
La devoción que el Santo Hermano Pedro tuvo para la Virgen de Concepción de Ciudad Vieja, lo relata él mismo y su confesor, que lo fue, a la vez, su primer biógrafo. En el amanecer de Navidad iba a Ciudad Vieja a darle los «buenos días a su Señora». Si alguien le saludaba, faltaba a la urbanidad, porque el primer saludo de ese día, debía de ser para su Señora. Cumplido su deseo, saludaba con mucha alegría a cuantos encontraba.
Y años más tarde, signó con su propia sangre, defender la pureza de la concepción inmaculada de María. De ese voto de sangre repetido cada año, hay documento que lo respalda.
Después de la catástrofe por la inundación que destruyó la ciudad de Santiago de Guatemala en el valle de Almolonga, en la ciudad de Santiago asentada en el valle de Panchoy, los franciscanos mantuvieron e incrementaron el culto a la Virgen de la Inmaculada Concepción, con el mismo fervor y solemnidad.
La Cofradía se mantuvo activa y para su festividad el 8 de Diciembre, hubo vísperas, liturgia con cantores, música y procesión votiva y Octava con la misma solemnidad del día principal.
Se arraigó de tal manera su culto y devoción, que, en los albores del nuevo asentamiento, vinieron de Nueva España, cuatro monjas concepcionistas a fundar el primer monasterio dedicado a la Inmaculada Concepción de María. El 1º. De febrero del año 1578, arribaron a la ciudad de Santiago de Guatemala, las Reverendas Madres; Sor Juana de San Francisca en calidad de Abadesa, Sor Catalina Bautista, Sor Elena de la Cruz y Sor Inés de los Reyes y el 22 de septiembre de 1617, el Honorable Ayuntamiento de la Ciudad de Santiago de Guatemala, declaró a la Inmaculada Concepción de María «Patrona Tutelar de la Ciudad». Grandes festejos religiosos y populares, solemnizaron la declaratoria de la que la ciudad guarda memoria. A su vez gozó de igual declaratoria San Nicolás Tolentino.
El 6 de octubre del mismo año, el Presidente de la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General, don Antonio Peraza Ayala Castilla y Rojas – Conde de la Gomera- aprobó el juramento hecho por el Noble Ayuntamiento y «para hacer público ese Patronato, el 8 de noviembre de igual año, el Ayuntamiento solicitó al Venerable Cabildo Eclesiástico, que «…por haber sido jurada la Inmaculada Concepción de María…Patrona Tutelar de la ciudad…se autorice procesión anual…» ( 1 ) así que la procesión votiva de la Inmaculada Concepción, viene del 8 de diciembre de 1617.»
Posteriormente el 14 de julio de 1654, el Noble Ayuntamiento y el 17 del mismo mes y año, la Real Audiencia, juraron defender el misterio de la Concepción de María. El juramento solemne se realizó el 31 de julio de igual año en el monumental templo franciscano y se dispuso «…que en la plazuela del templo de San Francisco, haya fiestas populares por haber sido jurado el misterio de la Inmaculada Concepción» ( 2 )
Los Patronos, Abogados y Defensores de la ciudad de Santiago de Guatemala, fueron pintados al óleo y engalanaron la Sala Capitular del Noble Ayuntamiento.
Los historiadores nos encontramos con grandes limitaciones documentales, que restringen la labor de investigación y son, a la vez, causa de equivocaciones o lucubraciones que se alejan de la verdad histórica. Tal el caso de la Cofradía de la Inmaculada Concepción, que su libro testimonio de su creación y recuento de sus actividades así como de las personas que aportaron su trabajo de mantenimiento, se perdió entre los escombros con el terremoto de Santa Marta. Y como ese libro, se perdieron otros tantos y documentos valiosos que dejan un vacío en la reconstrucción histórica de la vida fecunda de la muy noble y muy leal ciudad de Santiago de Guatemala.
El Archivo Histórico Arquidiocesano de Guatemala, conserva este documento, donde hay un auto escrito de puño y letra del Canónigo Antonio Larrázabal.
«S. P. y V. C. El año de setenta y tres que fue el de los terremotos que destruyeron la Ciudad de Antigua Guatemala (sic) era Yo Mayordomo de la Cofradía de la Inmaculada Concepción de Ntra. Sra. Fundada con Autoridad Apostólica en la Iglesia del Seráfico Padre San Francisco, y Administrador de la obra pía de Baltasar de Orena, a ella observada. Con el trastorno universal y confusión, que es notorio padeció aquella Ciudad, en todas sus cosas se confundió y perdió el Libro de elecciones de los Oficiales de dicha Cofradía que debía parar en poder del Padre Sacristán de la Capilla de Nuestra Señora y aunque he practicado las más exactas y prolijas diligencias para su descubrimiento, no he podido conseguirlo; pero siendo así que por los documentos que exhibo para que vistos se me devuelvan , se deja ver que se componía la junta de la Cofradía de Prioste, Alcaldes y Diputados, para que puedan continuar estas Juntas suplico a N. S. se sirva crear de nuevo estos oficiales teniendo presente para ello que sin duda son ya difuntos y que según parece de dichos documentos eran Priores de dicha Cofradía los Deanes de esta Santa Iglesia, Asistentes los Reverendos Padres Guardianes de dicho Convento, y un Lector de Teología o un Predicador de este Convento y había dos Alcaldes y dos Diputados sujetos de los más calificados y distinguidos de esta República y todos al mismo tiempo Patronos de dicha obra pía.
Dios Guarde a Nuestro Señor muchos años más. Guatemala Noviembre diez y ocho de mil novecientos uno.
Otro si digo que V. S. ha de ser muy servido mandar que se me de testimonio de estos nombramientos, librándose después. Juan José G. de Batres».(rúbrica)
Al pie se lee:
«Item. Con los Documentos que se exhiben nómbrase para Prior de la Cofradía que se expresa, y Patrono de la Obra pía a ella agregada al Señor Deán de esta Santa Iglesia Metropolitana, Doctor y Maestro don Juan José González Bátres sin que esto le obste continuar de Mayordomo de la Cofradía y Administrador de la Obra pía de que se hace mención; Nómbrase para Asistentes de las Juntas de la Cofradía y Obra pía al Reverendo Padre Guardián del Convento de San Francisco de esta Ciudad, y al Lector de Prima de Teología ó Predicador de Prima de dicho Convento, y para Alcaldes al Doctor Don José Aycinena, y Don José Antonio Bátres, y para Diputados al Señor Coronel don Nicolás Obregón, y a Don Bacilio Barrutia: Devuélvanse los Documentos exibidos, y líbrese Despacho con inserción de la presente consulta y auto, y hágase saber lo proveído y firmo Dr. Don Antonio Larrazábal Cura Rector del Sagrario de esta Santa Iglesia, Examinador Synodal, Provincial y Vicario General de este Arzobispado Nueva Guatemala Noviembre diez y ocho de mil ochocientos uno. Doy fe Larrazábal. (rúbrica) José Francisco Gavarrete Notario oficial Mayor (rúbrica)»
«Inmediatamente hice saber el auto anterior al Señor Deán Dr. y Maestro Don Juan José Bátres, quien enterado de todo dijo que aceptaba en toda forma y lo firmó doy fe. Bátres «(rúbrica) – Gavarrete (rúbrica)
«En diez y nueve de dicho mes notifiqué el Nombramiento de Diputado que contiene el auto antecedente al Señor coronel Don Nicolás de Obregón, quien enterado de él dijo: que lo acepta, y firma, doy fe. Nicolás Obregón (rúbrica) – Paulino de Salazar Notario Receptor (rúbrica).» ( 4 ) (Se cambió la ortografía)
La restauración de la nueva Cofradía se realizó el 18 de noviembre de 1801 por Auto firmado por el Canónigo Antonio Larrazábal, encargado del Arzobispado -sede vacante- y lo integraron las siguientes personas: Prior: Dr. y Mtro. Don Juan José González Bátrez; Asistentes de las Juntas, Padre Guardián y Lector de Prima de Teología o Predicador de Primas del Convento de San Francisco; Alcaldes: Dr. José Aycicena y don José Antonio Bátres; y Diputados: Coronel Nicolás Obregón y don Bacilio Barrutia. Desde entonces, la Cofradía mantiene una labor activa que llega a nuestros días.
Así como este libro, se perdieron otros importantes documentos que hoy aclararían muchas dudas o serían un respaldo documental fehaciente, para corregir tantos errores que se cometen y que distorsionan la verdad histórica.
1 González R., Mario Gilberto. Patronos, Abogados y Protectores de la M.N. y M.L. ciudad de Santiago de Guatemala. 1994.
2 Pardo, José Joaquín. Efemérides para escribir la historia de la muy noble y muy leal ciudad de Santiago de Guatemala. Tip. Nac .1944. p .63 y 64.
3 Archivo Histórico Arquidiocesano de Guatemala.