Cofradía de Jesús Nazareno del Milagro


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Ermita de la Cruz del Milagro. Martes Santo al atardecer. A la vera del río Pensativo, a las espaldas del templo y convento de la Limpia Concepción, los vecinos del barrio de Chipilapa, levantaron en 1713, una ermita en el mismo lugar donde una cruz de madera tembló por sí sola.

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POR MARIO GILBERTO GONZÁLEZ R.

El Cronista Juarroz refiere que ante testigos el juez eclesiástico autenticó el hecho, por consiguiente, la ermita fue llamada de la Cruz del Milagro.

Se sabe que la ermita se edificó a expensas del vecino del barrio de Chipilapa, don Antonio Espinoza de los Monteros. Las paredes que no gozaron de la debida conservación ni protección como monumento histórico, no soportaron el paso del tiempo y cedieron a su derrumbe. Los escombros que aún permanecen en pie, reflejan que la ermita fue pequeña, sencilla y de una sola nave.

La pequeñez de la ermita en sus inicios, se afirma con las varias peticiones que los vecinos y del prioste de la ermita hicieron al Noble Ayuntamiento para solicitar licencia de ampliación. El 18 de mayo de 1703  “el Ayuntamiento dió traslado al síndico procurador  para que resuelva si es conveniente la ampliación de la Ermita de la Cruz del Milagro.” (1)

La misma petición se repitió el 8 de junio del mismo año y el 20 de julio de 1728 (2) El 2 de diciembre de 1727 “El Pbro. Feliciano Rubio, prioste de la ermita de la Santa Cruz de los Milagros…’en representación de los mayordomos de ella, en que piden se les conceda licencia para ocupar vara y media en cuadro, de tierra, con unos estribos para fortaleza de la ermita…’ Se otorgó previa vista de ojo, la licenciado solicitada.” (3)

La ermita de la Cruz del Milagro tuvo en sus altares, obras meritísimas de los imagineros coloniales. Un Cristo de una vara atribuido al escultor Antonio de Rodas, Nuestra Señora del Patrocinio, San José con el Niño Dios y Jesús Nazareno que fue conocido como de los Milagros. Esta bella imagen es atribuida a Alonso de la Paz y Toledo. Nosotros lamentamos tanto la falta de confirmación de los escultores e imagineros  que legaron verdaderas obras de arte y que tuvieron sus talleres en la ciudad de Santiago de Guatemala.

A  falta de referencia documental fehaciente, se tiene que usar el término de atribuida,  porque con facilidad se incurre en un error imperdonable. Los archivos de las Cofradías se perdieron intencionalmente o por dejadez. O están refundidos en  las iglesias o archivos sin que nadie se ocupe de rescatarlos. Lo lamentable sería que esos valiosos documentos hayan sido comidita de polillas, ratoncitos y cucarachas. Sigo creyendo que el temor que vivieron los vecinos rebeldes al traslado y el abandono a que fue sometida “la arruinada ciudad” de Santiago de Guatemala, dejó secuelas negativas con la pérdida de su referencia histórica. La indiferencia fue otro elemento decisivo. He contado que  en el año de 1948 aún permanecían en sus altares y a la intemperie, las imágenes de la iglesia de San Gaspar Vivar. Los vecinos fueron obligados a trasladarse al nuevo asentamiento donde formaron un barrio con ese nombre y tal parece que todo lo dejaron abandonado.   Por ejemplo, encontrar el documento sobre el Estudio del Valle de la Virgen por tres Oidores y que di a conocer en El Imparcial, me  costó, más de veinte años  de búsqueda permanente en cualquier archivo que consultaba hasta lograrlo. La investigación necesita paciencia pero a la vez tenacidad.   Las Hermandades actuales, carecen de su respaldo documental histórico. Eso me llevó a sugerir –hace varios años-  a las actuales Hermandades de Pasión de la ciudad de Antigua Guatemala, no solo la conveniencia sino la urgencia de que entre sus miembros directivos, cuenten con un Cronista que se ocupe, cabalmente de recuperar su documentación histórica y la presente la ordenen  en archivos de fácil consulta. Espero que valoren su importancia y la realicen.

La imagen atribuida a Alonso de la Paz, tiene una expresión en la mirada que impacta. Sacude las fibras internas de quien se considere fuerte. Es irresistible demostrar ante El, humildad. Tiene en conjunto, una mansedumbre admirable alejada de lo terrenal. La corona de espinas hierre su frente  y sus labios están resecos por la sed y la fatiga.

En esta Ermita los vecinos le rindieron culto a la Imagen de Jesús Nazareno con una solemne procesión el Martes Santo al atardecer. Después de recorrer las calles del barrio de Chipilaba, se alejaba por las de la ciudad hasta la Plaza Mayor para hacer estación en la S. I. Catedral como era costumbre de la época. Por ser una procesión de luces,  retornaba de noche entre un mar de cirios encendidos que portaban los vecinos que le acompañaron en todo el recorrido. En la oscuridad de la noche tuvo que ser una estampa misteriosa como salida de uno de los cuentos.

Ya hemos dicho que por los daños causados por el terremoto de Santa Marta, don Martín de Mayorga  –desde la Ermita- prohibió en principio las procesiones de la Semana Santa del año 1774, ya sea porque el paso en las calles se dificultaba. Aún permanecían los escombros y las edificaciones ofrecían peligro por haber quedado dañadas.  Ese año se permitió que lo hicieran únicamente en el compás del atrio  y del cementerio. En 1775 todas las cofradías solicitaron licencia para sacar de nuevo a sus procesiones y entonces don Martín de Mayorga accedió con ciertas limitaciones. Los Cofrades de Jesús Nazareno del Milagro, también pidieron licencia para sacar su procesión el Martes Santo como era costumbre.

 “Cofrades de la Cruz del Milagro como mas aya lugar ante V. parecemos y decimos que siendo tan decidido y conforme el dar culto a la Majestad de Dios Ntro. Señor especialmente en este tiempo en que hazemos recuerdo de la Pasión Sagrada de Ntro. Redentor por esta y por que ha sido costumbre celebrar el Martes Santo por la tarde a la sacratísima imagen de Jesús con una procesión que sale por las calles de esta ciudad, a de servir Vno. De dar su licencia para que verifique este devoto acto y por tanto esta licencia que solicita vajo las mas condiciones que concedieron a las demas hermandades…” La respuesta de don Martín de Mayorga fue que “…concede la licencia…con tal que la procesión haya de estar devuelta en su iglesia a las seis de la tarde y de ninguna manera a otra hora que competa a la noche…” (4)

Al igual que otras veneradas imágenes, la de Jesús Nazareno del Milagro, fue llevada en el año de 1780 al templo de San José en el  nuevo asentamiento de la Ermita. El culto Divino desapareció por un tiempo. Fue hasta 1870 cuando de nuevo se fundó la Cofradía de Jesús Nazareno de los Milagros. Hasta 1954 fue una procesión muy sencilla que recorría las calles del barrio de San José. La devoción y el entusiasmo de don Mario Ruata, revivió su culto de tal manera que hoy es una de las grandes procesiones del Domingo de Ramos en la Semana Santa de la Ciudad Capital de Guatemala. Y la venerada imagen es conocida como el SOBERANO SEÑOR DE LOS MILAGROS…

NOTAS
1.- Pardo, J. Joaquín. Efemérides, p. 130
2.- Pardo, J. J., ob cit. P. 165
3.- Loc. Cit. p 164
4.- Álvarez Arévalo, Miguel: Semana Santa: Procesiones en la época de Terremotos. Guatemala. El Imparcial, miércoles 28 de marzo de 1979