Una iniciativa en el Congreso de la República busca que los diputados sean modelo de ciudadanía y que cumplan a cabalidad sus funciones legislativas, jurídicas y políticas. ¿Será posible?
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El diputado Mario Fernando Flores Ortiz presentó el pasado 4 de junio la iniciativa que dispone aprobar un código de ética del parlamentario. Al parecer, la propuesta está teniendo éxito, pues ha pasado dos de las tres lecturas obligatorias que necesita una iniciativa para convertirse en decreto.
Actualmente, la iniciativa se encuentra en la Comisión Extraordinaria Nacional por la Transparencia, para su estudio y dictamen correspondiente.
Según la iniciativa, el diputado «debe ser en esencia ejemplo de rectitud, honestidad, lealtad, fidelidad, eficiencia, eficacia y justicia, debiendo tener claro que su función es la de servir y no la de servirse del cargo.»
Entre las propuestas que pretende dicha iniciativa, se encuentra, por ejemplo, el artículo 4, en el cual se espera que el diputado sea ejemplo de integridad.
«El diputado debe disentir del criterio de su bancada partidista, cuando menoscabe el bienestar general por obtener un beneficio particular; o cuando se infrinjan las normas de conducta ética contenida en este Código».
Asimismo, desea exigir la transparencia y el sigilo, pues en el artículo 7 (Deber de transparencia) y el 8 (Deber de secreto) lo pide.
«El diputado debe documentar todos los actos de su gestión» y «El diputado tiene deber de reserva respecto a asuntos cuando la ley así lo establezca o, en ausencia de normas, cuando estime que los derechos o intereses legítimos de la patria puedan verse afectados».
Entre las cualidades exigibles al diputado, según el artículo 11, está «ser laborioso, prudente, sereno, imparcial y cuidadoso. Debe estar consagrado al estudio de la problemática nacional, actualizando su conocimiento y mejorando continuamente en su formación en la medida que le sea posible.»
Entre otros aspectos, se pide que el diputado esté constantemente actualizando sus conocimientos, mantener buenas relaciones entre sí y su personal de apoyo, tener respeto y disponibilidad para el acercamiento con la ciudadanía, ser prudente, debe rechazar las presiones y ser digno.
También se le pide abstenerse a intervenir en procesos de antejuicio, no tener represalias; asimismo, conceder entrevistas privadas a quien quisiese conversar con él.
Se pide, para las reuniones del pleno, que sean considerados y respetuosos, ser corteses, y ser puntual.
Se establece que habrá un Tribunal de Honor, el cual se elegirá anualmente, para que conozca los casos en que se viole el futuro código de ética, el cual podría establecer las sanciones ya preestablecidas en la Ley Orgánica del Organismo Legislativo, en el artículo 67.
La propuesta podría aprobarse pronto. Sin embargo, podría provocar algunos conflictos, si es que los diputados continúan actuando tal y como se muestra en el recuadro de la derecha.