Los candidatos demócratas a la Casa Blanca, Hillary Clinton y Barack Obama, expresaron ayer sus diferencias en Cleveland en su último debate televisado antes de las primarias en Texas y Ohio, en una semana en que los sondeos dan como favorito al senador por Illinois.
La tensión ayer era palpable entre estos dos rivales del mismo partido que se encontraron en un set de televisión por vigésima vez en diez meses. La diferencia, además, es que en el primer debate de los precandidatos demócratas, en abril de 2007, Clinton era la favorita. Pero en los últimos días Obama lidera la carrera para convertirse en el candidato de su partido para pelear las elecciones de noviembre.
Clinton y Obama discreparon en casi todo los temas que abordaron en el debate: su plan de cobertura médica o la guerra en Irak.
Sí estuvieron de acuerdo en un punto: ambos dejaron claro que de ser elegidos candidatos y ganar las elecciones, presionarán a México y Canadá para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA o TLCAN).
En un debate que tuvo lugar en Cleveland, estado de Ohio (centro), un distrito afectado por el cierre de plantas industriales, consultados sobre si abandonarían en seis meses el NAFTA, ambos candidatos fueron enfáticos en señalar que buscarán renegociar el pacto.
«No», dijo Clinton a la pregunta de si abandonaría sin más el acuerdo en seis meses. «Diré, «dejaremos el NAFTA a menos que lo renegociemos». Y lo negociaremos en términos que sean favorables para todo Estados Unidos», explicó.
«He sido una crítica del NAFTA desde el comienzo. No tuve una postura pública sobre él porque era parte de la administración», dijo Hillary Clinton recordando que el acuerdo se alcanzó en 1994 durante la gestión de su esposo, Bill Clinton.
El acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México sufre muchas críticas y se lo juzga responsable de las deslocalizaciones y de la pérdida masiva de empleos industriales.
Obama estuvo de acuerdo. «Me aseguraré de que renegociemos de la misma manera que la senadora Clinton lo dijo, y creo que la respuesta de la senadora Clinton a esta pregunta es correcta».
Pero el tono fue muy distinto en la mayor parte del tiempo que duró el debate y se endureció sobre todo cuando hablaron de política exterior.
«El verano (boreal) pasado, Obama amenazó con bombardear Pakistán y yo no creo que eso sea una buena decisión», lanzó Clinton.
Y Obama disparó: «en lo que respecta a la decisión más importante de política extranjera de los últimos años, de ir o no a Irak, yo siempre dije que no debíamos comprometernos en esa Guerra».
«Clinton dice que ella estaría lista desde el primer día (al mando de la Casa Blanca), los hechos demuestran que ella estaba lista para ceder ante George W. Bush desde el primer día en un tema crítico», dijo Obama, al hacer referencia al voto en 2002 de Clinton en favor de que Estados Unidos invadiera Irak.
El debate ocurre en momentos en que Obama está de parabienes. El senador por Illinois recibió el apoyo del influyente senador por Connecticut Chris Dodd, presidente de la poderosa comisión bancaria del Senado, y que fue uno de los candidatos a la investidura demócrata antes de abandonar la carrera después de los caucus de principios de enero en Iowa.
Hillary Clinton sufrió once derrotas al hilo y necesita ganar las primarias de Ohio (norte) y de Texas (sur) previstas el martes 4 de marzo si quiere seguir en la carrera de la nominación demócrata para las presidenciales de noviembre.
Un fracaso podría significar el fin de sus aspiraciones presidenciales aunque su equipo afirma que la carrera podría continuar hasta el 7 de junio, fecha de los caucus (asamblea de electores) previstos en Puerto Rico.
Un sondeo de Gallup publicado ayer en el diario USA Today muestra que 7 de 10 norteamericanos estiman que Obama será el candidato demócrata en noviembre.
Del lado de los republicanos, John McCain, casi seguro de ganar la investidura de su partido para la presidencial de noviembre, sigue privilegiando las cuestiones de seguridad nacional con respecto a la economía que no es su punto fuerte según sus propias palabras.