Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el incremento generalizado de los precios –inflación- en el mes de febrero pasado, se ubicó en 5.17 por ciento, presionado, principalmente, por el aumento de precios de productos tales como güisquil, papa, plátano, remolacha y elote. Estos últimos, registraron aumento en su precio por más de 5 por ciento.
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Según Luis Arroyo, director de Estadísticas del INE, la subida de precio de esos productos el mes pasado, se debe al impacto de cambios en el clima.
En ese sentido, Pedro Prado, economista de la Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales (Asies), de cierta manera coincide con Arroyo, pues considera que parte del incremento de precios en los productos mencionados, estaría explicado por las consecuencias de la tormenta tropical 12-E, el año pasado.
A ese respecto, Prado señaló que en su oportunidad, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) reportó daños millonarios en las cosechas de varios productos, derivado de los daños ocasionados por esa tormenta, pero consideró que el impacto real sería mínimo.
“Yo asociaría el incremento de algunos rubros con el aumento en los precios del petróleo”, dijo el economista. Eso, porque ese producto es un insumo importante para la producción y transporte de bienes.
EL SALARIO Y LA CANASTA
La Canasta Básica de Alimentaria (CBA), conformada por 26 productos, que considera el costo de alimentación mensual, para una familia tipo, se ubicó en Q2 mil 494 con 20 centavos.
Por aparte, la Canasta Básica Vital (CBV), que además de los productos de la CBA incluye otros bienes y servicios, en febrero tuvo un costo de Q4 mil 551 con 46.
El salario mínimo aprobado para el año 2012, es de Q68 diarios más Q8.33 de bonificación, que en total, cada mes representa un ingreso por trabajador de Q2 mil 290, al que hay que descontar cuotas de la seguridad social.
En ese sentido, Prado dijo que “lo general es que las familias tengan más de un ingreso”, pero que el salario “es un indicador en el análisis de la seguridad alimentaria y nutricional, específicamente por el lado de acceso económico a los alimentos”.
En consecuencia, “es preocupante que este salario no compense la canasta básica vital, que además de alimentos incluye otros bienes y servicios como la recreación, que también forman parte del desarrollo integral de la persona”.
Por su parte, Hugo Maúl, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), explicó recientemente que “la discusión que si el salario alcanza o no para la canasta básica, es una discusión que no lleva a nada, porque finalmente en un hogar, en Guatemala, no solo trabaja el jefe del hogar, sino también contribuyen los hijos y contribuye la esposa –por ejemplo-, entonces se deben consolidar todos esos ingresos”.
Adicionalmente, el experto destacó que “hay problemas técnicos” con la medición de la canasta básica, porque, por ejemplo, “no se toma en cuenta totalmente la ruralidad del lugar”, además de la variación de miembros de las familias, entre otras.
Por último, agregó el dato de que “el salario mínimo lo gana menos del quince por ciento de los guatemaltecos”, y el resto, o no es empleado o trabaja por su cuenta.