El responsable de la Conferencia de Bali sobre Cambio Climático, afirmó ayer que el mundo está divididos sobre la forma de reducir las emisiones con efecto invernadero y advirtió que la gran cantidad de temas a tratar podría obstaculizar las conversaciones.
Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, dijo, no obstante, que sigue siendo optimista sobre los resultados que saldrán de la Conferencia de Bali.
Delegados de 188 países participan en las reuniones de la conferencia, que se celebran en el complejo hotelero de Nusa Dua, para intentar alcanzar un consenso sobre diversos asuntos que van desde la deforestación hasta la reducción de las emisiones contaminantes de dióxido de carbono.
La semana entrante, los ministros de Medio Ambiente de todo el mundo se reunirán en esta conferencia para establecer las siguientes etapas con miras a un nuevo acuerdo que sustituya al actual Protocolo de Kioto después de 2012.
«Estoy un poco preocupado porque habrá muchos temas en la reunión de alto nivel, los ministros tendrán mucho sobre la mesa y un tiempo muy limitado para alcanzar una conclusión», dijo Boer.
«Espero realmente que para última hora del martes» haya sido posible dejar todo tratado, apuntó.
Indicó que se registraron progresos en la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo, pero aún son pocas las acciones sobre la forma de financiación, mientras se incrementaban las opiniones sobre la reducción de CO2.
«Está muy claro que los países en desarrollo no adoptarán reducciones vinculantes legales de las emisiones» de gases, dijo Boer a la prensa.
«Numerosos países están llamados a adoptar medidas vinculantes legalmente hacia los países desarrollados… mientras que otra discusión totalmente separada es el tema de si los países industrializados deberían establecer objetivos legalmente vinculantes a nivel nacional o internacional», añadió.
De Boer subrayó que en Bali los países no se comprometerán en fijarlos sino que se concentrarán en trazar una hoja de ruta para su negociación, que idealmente debería concluir en 2009.
La Unión Europea y los países en desarrollo, liderados por China, y activistas medioambientales, instaron a los países ricos a comprometerse en la reducción de las emisiones contaminantes entre 25 y 40% para 2020.