Clijsters y Henin, un reto para las mejores


Kim Clijsters, tenista belga, se retiró pero volvió al tenis competitivo. FOTO LA HORA: ARCHIVO

El sonado regreso a la competición de las belgas Kim Clijsters y Justine Henin garantizará en 2010 una nueva era dorada en el tenis femenino, según la opinión general de las ocho mejores del mundo, que se enfrentan a partir del martes en el Masters de Doha.


Clijsters hizo un arrollador regreso a las pistas tras una ausencia de dos años para formar una familia, empezando por ganar el US Open 2009.

Su compatriota, la ex número uno mundial Justine Henin, que colgó la raqueta inesperadamente justo antes de Roland Garros en 2008, también anunció su regreso añadiendo un poco más de emoción al Abierto de Australia que abrirá el año 2010 y donde defiende tí­tulo su antigua rival, Serena Williams.

«Creo que es estupendo tener a Kim y a Justine de vuelta. En un momento dado se cansaron pero ahora están de vuelta. Me alegro por ellas. Quiero desearles suerte pero también quiero hacerlo bien», decí­a la estadounidense.

La rusa Elena Dementieva, campeona olí­mpica en Pekí­n-2008, describí­a por su parte a Clijsters como «extraordinaria». «No me sorprendió verla jugar a ese nivel porque sé que es una gran deportista y que es capaz de hacer algo así­», decí­a.

«Es genial ver a Justine regresar. Tampoco es una gran sorpresa porque creo que Kim y Justine eran bastante jóvenes cuando decidieron retirarse. Justine siente una gran pasión por el tenis. Estoy segura de que lo añoraba y de que está deseando volver y ganar un tí­tulo en Wimbledon», agregó.

Svetlana Kuznetsova, ganadora del último Roland Garros, cree que el regreso de las dos belgas será un gran revulsivo para un circuito femenino que suele ser tachado de previsible y unidimensional.

«Cada una tiene un juego diferente. Una es una gran golpeadora, otra es más defensiva, cada jugadora tiene una personalidad diferente, decí­a la rusa.

Caroline Wozniacki, novata en estas lides como su amiga la bielorrusa Victoria Azarenka, espera que la versatilidad que le llevó hasta la final del US Open suponga un reto para las dos belgas.

«Creo que hay lugar para las distintas tenistas», decí­a la joven danesa, que en 2009 ha disputado nada menos que 87 partidos.